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CON GRAN PARTICIPACIÓN, TUVIERON LUGAR LAS JORNADAS DE CAPACITACIÓN DOCENTE PROMOVIDAS POR EL OBISPADO DE ZÁRATE-CAMPANA

Una vista del lugar donde se llevó a cabo el evento en la localidad de Manuel Alberti (Pilar), en las instalaciones del colegio “María Madre Nuestra” del Obispado de Zárate-Campana.

En el centro el presidente de la JuREC (Junta Regional de Educación Católica), P. Tomás Llorente Martínez, junto con el Lic. Llach, quien fuera Ministro de Educación. A la izquierda, el Pbro. Mario Medina, vice-presidente de la JuREC.

Distinguidos conferencistas en la Jornada de Capacitación.

Organizada por el Obispado de Zárate-Campana, con su organismo competente, la JuREC (Junta Regional de educación católica) tuvieron lugar por cuarto año consecutivo las Jornadas docentes.
Concurrida capacitación a traves de la participación en la JuREC de la diócesis.

Con el objetivo de brindar una capacitación específica a docentes católicos desde las bases del ideario católico en todas sus dimensiones, así como propiciar el intercambio de experiencias e ideas entre los docentes y no docentes de todas las ramas y niveles de las instituciones de la Diócesis, se llevó a cabo el jueves próximo pasado la mencionada “Jornada”, que además propone lograr la integración de los institutos de educación católica, con la finalidad de optimizar la educación en nuestra jurisdicción.
Con la satisfacción de comprobar que cada año la citada Jornada va superándose en calidad y cantidad, se pudo constatar que la convocatoria (realizada por la Junta regional de educación católica, que es como “el ministerio de educación” del Obispo) reunió a más de un millar de docentes, Representantes legales, Directores, personal admisnistrativo y de maestranza.
Un programa con prestigiosos disertantes se desarrolló, habiendo tenido la apertura el Padre Tomás Llorente Martínez, presidente de la JuREC, y habiendo continuado la conferencia de la Prof. Nora Pinedo.
El ex Ministro de Educación en 1999-2000 Juan José Llach habló sobre “Educación de calidad para todos, no renunciar a la utopía”.
Tras un break, las actividades se reiniciaron a las 11 con la temática “Estrategias y herramientas para enfrentar la adversidad”, que ofreció la Dra. Paola Delbosco, destacada filósofa y docente.
Realizaron valiosos aportes la Sra. Andrea Saporitti, así como otros disertantes, habiendo cerrrado el círculo de conferencistas el Sr. Pedro Algorta, sobreviviente de la tragedia de Los Andes.
Acto seguido a las conferencias se sirvió un ágape, para dar luego paso al trabajo en talleres.
A las 15 tuvo lugar la celebración de la Santa Misa, presidida por el Obispo diocesano, Mons. Dr. Oscar Sarlinga.
Mons. Sarlinga durante la celebración de la misa

Este medio tomó algunas reflexiones a docentes asistentes quienes reconocieron que las enriquece esta jornada de capacitación que todos los años se lleva a cabo con distintos expositores y que si se considera la importante necesidad de formación permanente que tiene todo docente ante la sociedad compleja en la que vivimos, y la misión urgente de todo docente católico de estar a la altura de las cirscunstancias en una renovación continua de sus finalidades y métodos.
Otra vista de la gran concurrencia de docentes católicos a la Jornada.

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JORNADAS DOCENTES EL JUEVES 25 DE FEBRERO EN MANUEL ALBERTI

Objetivos:

Brindar a los docentes católicos una capacitación específica desde las bases del Ideario Católico en todas sus dimensiones.

Propiciar el intercambio de experiencias e ideas entre los docentes y no docentes de todas las ramas y niveles de las instituciones de la Diócesis.

Lograr la integración de los Institutos para optimizar la educación en nuestra jurisdicción.

Fundamentación:

Es de considerar la importante necesidad de formación permanente que tiene todo docente ante la sociedad compleja en la que vivimos, y la misión urgente de todo docente católico de estar a la altura de las circunstancias en una renovación continua de sus finalidades y métodos.

Por otra parte es notorio que las ofertas de capacitación y formación gratuitas para docentes y no docentes es reducida,  e incluso a veces resulta inaccesible por la diagramación horaria que se superpone a la actividad escolar.

La jornada de capacitación anual para los docentes católicos del Obispado de Zárate-Campana ha resultado de mucho provecho en los años en que se viene implementando. Es una especial oportunidad para el mejoramiento de la calidad educativa de los docentes.

El número de participantes siempre ronda las 1000 personas lo que demuestra la importancia su alcance y el impacto que puede producir en la población escolar.

Los disertantes a cargo de las jornadas son profesionales de alta trayectoria en sus propias ramas. A lo largo de estos años, profesionales de la educación, filosofía, teología, psicología, medicina, entre otras ciencias han acercado a la reflexión de los docentes su renovado y profundo aporte científico.

Han participado en nuestras jornadas, entre otros: Mons. Oscar Sarlinga, Licenciado en teología, Obispo de Zárate-Campana, R. P. Dr. Jorge Seibold, Doctor en Filosofía y Teología, Director del CIAS (Centro de Investigación en Acción Social), Dra. Stella Maris Vázquez, Doctora en Filosofía y Licenciada en Ciencias de la Educación, investigadora del CONICET, Dr. Ramón Leiguarda, Neurólogo, Profesor en la UBA, Miembro de la Academia Nacional de Medicina y de Educación, P. Mamerto Menapace OSB, Abad del Monasterio de Los Toldos (Bs. As.)

Esta actividad ha sido avalada por la DGCE de la Provincia de Bs. As. Permitiendo el no cómputo de inasistencias a los docentes concurrentes al encuentro (RN° 301, 1º-2-2000)

Destinatarios:

Representantes legales
Directivos
Docentes
Personal administrativo
Personal de maestranza

Agenda del día:

8:30 horas: Acreditación

9:00 horas: Apertura de la Jornada de Docentes de la Diócesis Zárate-Campana
• Presidente de la JUREC Monseñor Tomás Llorente

9:30 horas: Educación de calidad para todos: no renunciar a la utopía.
• Juan José Llach  (Ministro de Educación 1999-2000, Lic. Economía y Sociología)

10:30 horas: Break

11:00 horas: Estrategias y Herramientas para enfrentar la adversidad
• Paola Delbosco (Dra. Filosofía)
• Andrea Saporiti (Mag. Matrimonio y Familia)
• Pedro Algorta (Sobreviviente de los Andes, MBA)

12:30 horas: Almuerzo

13:45 horas: Talleres

15:00 horas: Santa Misa
• Monseñor Oscar Sarlinga, Obispo de Zárate-Campana.

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CARTA PASTORAL DE MONS. OSCAR SARLINGA EN EL MIÉRCOLES DE CENIZA

En la imagen: MARC CHAGALL, Le frappement du rocher, Niza, Museo Nacional. (Ver en la Biblia: Libro del Deuteronomio 8,2-3.14-16). Marc Chagall (1887, Vitsyebsk, Bielorussia-1985, St. Paul de Vence, Francia), y su obra con mensaje bíblico veterotestamentario, de los 40 años en los que Israel peregrinó por el desierto, en: Le frappement du rocher, 1960-1966, óleo sobre tela, 236 x 232.

Queridos hermanos y hermanas de esta diócesis, los invito a meditar juntos sobre la Cuaresma y a entrar espiritualmente en el “Éxodo liberador” que ella nos procura:

I. CUARESMA ESE “TIEMPO CUADRAGÉSIMO” PARA “ATREVERNOS” A VIVIR EN CARIDAD

La Iglesia celebra hoy el “Miércoles de Cenizas”, inicio de la Cuaresma.

Cuaresma, palabra que proviene de nuestra madre lengua, el latín, “quadragesima”. ¿Y qué “cuadragésima”?. Quadragesima dies, es decir, el día cuadragésimo, los cuarenta días de duración –o los cuarenta años- que, con admirable fuerza evocativa, recuerda tanto los acontecimientos que han marcado la vida y la historia bíblica de la alianza y del pueblo israelita (cuarenta días del diluvio universal; cuarenta días de permanencia de Moisés en el Monte Sinaí; cuarenta años de peregrinación desde la esclavitud de Egipto hacia la Tierra prometida) y sobre todo los cuarenta días que Jesús, el Señor, vivió en el desierto, en la oración y el ayuno, inmediatamente antes de su misión pública, los cuarenta días en los cuales ocurrió la tentación, los cuarenta días de su radiante victoria, ya allí prefigurada, sobre la corrupción y la muerte. En su “Cuaresma” Jesús “pre-triunfó” (permítaseme esta expresión de lenguaje) por su ardiente caridad, porque ganó méritos para nosotros. El triunfo definitivo es la Cruz y la Resurrección gloriosa, su “Paso”, su “Éxodo”. Por ello, hoy y siempre, “Cuaresma” nos invita a un “Éxodo liberador” (la expresión es del Mensaje de Cuaresma del Santo Padre para este año 2010).

Veamos el mundo que nos rodea. La caridad, que viene de Dios (porque Él mismo es Amor) es a veces objeto de desentendimiento, desconsideración o minusvaloración (cuando no directamente de desprecio). Pero no podemos vivir sin ella, es nuestra “savia vital”. Sólo que para darnos cuenta de ello tenemos que “mirar”, “escuchar”, y, para hacer esto de verdad,  hay que poseer la virtud de la humildad, que “abre nuestros ojos” y “ensancha nuestro corazón”. Sí, sólo desde la humildad se ve la inmensa “fuerza impulsora” de la caridad; quien está lleno de sí mismo no la ve de ningún modo. Y me refiero a la humildad auténtica, a “la verdadera”, no  a lo que podríamos llamar “su caricatura”, que aparece no poco (mirémosla, sólo hay que prestar atención para poder discernirla). Y la humildad también se gana, se obtiene, a fuerza de aceptar humillación, y tomar lección de esta última.

La humildad nos dará a ver la “fuerza de propulsión” del Amor de caridad, desde una justicia vivificada por el Espíritu. Es un “misterio” que no todos pueden penetrar, aunque todos estamos llamados a hacerlo, y a todos y cada uno Dios nos da los dones que verdaderamente necesitamos. Que sepamos aprovecharlos, es otro tema. La virtud de la sabiduría, tesoro tan grande, nos ayudará a ver este “misterio” y dentro de él, algo sobre lo cual quizá no habíamos reflexionado: que atreverse a vivir de verdad la Cuaresma es cosa de fuertes (aún sabiéndonos muy débiles), porque cosa de fuertes es aceptar el “querer aceptar el don de la conversión”, en lugar de estar diciéndonos a nosotros mismos: “ya habrá tiempo para convertirme”. Si, de modo metódico, convencido, siempre postergo mi conversión profunda, porque, en el fondo, no quiero aceptarla, esta puede llegar “nunca”; el Señor nos brinda sus dones como Él quiere y cuando quiere, según su designio sapiente y amoroso. Es preciso la valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz (1). Sepamos aprovechar sus signos.

II. ACEPTAR CON FE EL “ÉXODO LIBERADOR”

Necesitamos un “Éxodo” que comporte una liberación que venga desde el corazón; y el Papa nos dice que para entrar en esa “Justicia” más grande, tenemos que entrar mediante la fe en Cristo, por Quien se manifestó la Justicia de Dios. Es el tema de su Mensaje de Cuaresma, sobre la reflexión de la carta de San Pablo a los Romanos (Cf Rm 13,8-10).

Si es verdad que “la belleza salvará al mundo” (y en sentido plenamente “trascendental” lo es), dentro de ese contexto tengo que decir que me impresionado, entre otras numerosas, la belleza de la obra de Marc Chagall, y en lo que al Éxodo se refiere, recuerdo una tela que representa cómo Moisés hendió, partió, la roca con su vara, su cayado, su bastón, y propulsó el agua bienhechora cuando el pueblo israelita acampó en Rfidim (Ex 17, 1-7) y no tenía agua para beber. No es el caso de una inopinada (e inexperta) lección de artes visuales. La belleza irradiante del arte, sin embargo, nos muestra más que con palabras, cómo, a mitad de camino del Éxodo, en medio de las protestas (razón por la cual se llamó a ese lugar Massá y Meribá) una fuerza de Gracia fue liberadora. Así también hemos de ver este tiempo de Gracia para prepararnos a la Semana Santa, con la surgiente acuífera de la caridad como gran fuerza impulsora, y como hemos dicho, basada sobre la justicia vivificada, para un desarrollo auténtico e integral del ser humano (2).

De hecho, el concepto bíblico de Justicia, Sedaqah, es profundamente liberador, es sanante, es un bálsamo, porque supera al concepto meramente jurídico; es como “devolver” a Dios, con agradecimiento, a través de abrirse al prójimo, dar a él, amándolo como a nosotros mismos (3). Dice Benedicto XVI en su Mensaje que para entrar en la “justicia” (en el sentido dicho) es necesario salir de la “ilusión de la auto-suficiencia”, del “estado profundo de cerrazón” o de clausura dentro de nosotros mismos.

Cuaresma, por fin, nos ofrece un camino ascético y litúrgico que, ayudándonos a abrir los ojos ante nuestra debilidad, nos hace abrir el corazón al amor misericordioso de Cristo y nos abre los ojos a la verdad.  Sí, Cuaresma nos hace descubrir “la verdad creacional y amorosa” dentro de nosotros mismos, en los demás, en el mundo. Y nos muestra cómo todo el sentido de nuestra vida no surge de “lo que nos propusimos hacer o conseguir” sino que “está dado”, es don, a lo que cooperó nuestra libertad, nuestro pensamiento, nuestra voluntad (4).

El camino cuaresmal, al acercarnos a Dios y darnos “ojos nuevos” nos permitirá también “mirar con nuevos ojos a los hermanos”. Hará latir nuestro corazón con la fuerza del Espíritu, como ocurrió a San Felipe Neri, co-patrono de Roma, a quien, durante la vigilia de Pentecostés de 1544, el Espíritu Santo dio un “corazón de fuego”, acontecimiento por el cual podemos entrever la alegoría de las grandes y divinas transformaciones, como la transformación que el Señor quiere obrar en nuestra vida (5).

III. EFECTO PENITENCIAL DE UN PENTECOSTÉS RENOVADO

Hemos iniciado esta carta mencionando el acontecimiento celebrativo de hoy. La Iglesia católica realiza hoy un gesto austero y simbólico: la imposición de las cenizas, y este rito es acompañado por dos fórmulas llenas de significado: la primera fórmula (la cual, es una pena, en la práctica casi ya no se dice, al menos en nuestro país: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás» (Cf. Génesis 3, 19), y la segunda, maravillosa y llena de fuerza evocadora, “Conviértete y cree en el Evangelio”, proveniente de las palabras pronunciadas por Jesús al inicio de su ministerio: «Conviértanse y crean en el Evangelio» (Marcos 1, 15).

Así, con el tiempo que transcurre tan velozmente, emprendemos hoy ese  camino de reflexión y oración, con todos los cristianos del mundo para ponernos en camino hacia el Calvario, y desde Él hacia la Resurrección.

Es un camino en que pediremos a Dios mayores luces sobre nuestra vocación y elección, que es lo que Él quiere de nosotros en este mundo nuestro “maravilloso” y a la vez “dramático”, como tantas veces hemos evocado (inspirados en el «Testamento espiritual» del Papa Pablo VI), mundo que busca perfecciones, a menudo vanas. La perfección viene del don y de la virtud de la sabiduría, que nos hace buscar a Dios, y gozarnos de encontrarlo, con todos sus dones, con la donación de su Vida en nosotros.

El perfeccionarnos mediante la sabiduría es todo un programa de vida, si lo es en tanto apertura al Don divino. Dicho perfeccionamiento por la sabiduría es mencionado en el Concilio Vaticano II (6), citado en este sentido en el estupendo Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2010, para el cual eligió el tema: “La justicia de Dios se ha manifestado por medio de la fe en Cristo” (Rm 3, 21-22).

El hecho de la Cuaresma no “suspende” los efectos de Pentecostés, como es obvio. Cuaresma, más aún, puede en nuestra vida un renovado Pentecostés, en sentido de que dejemos que el Espíritu haga en nosotros un corazón nuevo, agradecido, que reconozca  “haber recibido”,  y no “haber conseguido todo yo solo”. Para descubrir esto es necesario “escuchar”, y tener la humildad de “recibir” y “agradecer”.

La Virgen Madre, que acompañó a Jesucristo en todos los momentos de su vida, nos ayude en el “Éxodo” de la Cuaresma, a tener liberación interior, y desde allí, a ponernos en obra para aquello a lo que el Señor nos llame.

Con mi bendición pastoral y mi pedido de oración a todos ustedes,

+Oscar Sarlinga

Notas:
1.  Cf BENEDICTO XVI, Enc. Caritas in veritate, 1.
2.  Cf Ibid. (“La caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad”).
3. “Sedaqah” es aceptación plena de la voluntad de Dios y equidad respecto del prójimo  (cf Es 20,12-17), en modo especial de los más necesitados (Cf Dt 10,18-19). Pero, dice el Papa Benedicto en su Mensaje de Cuaresma 2010: “dar al pobre, al israelita, no es otra cosa que el contracambio debido a Dios, que ha tenido piedad de la miseria de su pueblo. No por casualidad el don de las tablas de la Ley a Moisés, en el monte Sinaí, tiene lugar después del paso del Mar Rojo. La escucha de la Ley presupone la fe en Dios quien fue el primero que ha “escuchado el lamento” de su pueblo, y “bajó para liberarlo del poder de Egipto” (cf Es 3,8)”
4.  Cf BENEDICTO XVI, Enc. Deus caritas est, 3.
5.  Cf JUAN PABLO II, Mensaje del Santo Padre a los miembros de la Confederación del Oratorio con ocasión del comienzo de las celebraciones del cuarto centenario d ela muerte de San Felipe Neri, Ciudad del Vaticano, 7 de octubre de 1994.  en profunda oración y, con frecuencia, pasaba la noche en el pórtico de alguna iglesia, o en las catacumbas de San Sebastián, junto a la Vía Appia. Se hallaba ahí, precisamente, la víspera se Pentecostés de 1544, pidiendo los dones del Espíritu Santo, cuando vio venir del cielo un globo de fuego que penetró en su boca y se dilató en su pecho. El santo se sintió poseído por un amor de Dios tan enorme, que parecía ahogarle.
6.  CONC. ECUM. VAT. II, Const. past. Gaudium et spes, 15 (“La naturaleza intelectual de la persona humana se perfecciona y debe perfeccionarse por medio de la sabiduría, que atrae con suavidad la mente del hombre a la búsqueda y al amor de la verdad y el bien»).

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VISITA DEL OBISPO AL BARRIO “SANTA BRÍGIDA” Y A LA ASOCIACIÓN DE FIELES de “NUESTRA SEÑORA DE LOURDES” EN MAQUINISTA SAVIO

Con motivo de la festividad de la Inmaculada Virgen María, en su advocación de ”Nuestra Señora de Lourdes”, el día 12 del corriente el barrio “Santa Brígida”, ubicado en la zona de Maquinista Savio perteneciente al partido de Pilar, y la Asociación privada de fieles a cargo de la Hna. Laurentina Bussano, recibieron la visita del Obispo, Mons. Oscar Sarlinga, acompañado por el cura párroco, Mons. Justo Rodríguez Gallego, y del moderador de la comisión de ecumenismo y diálogo interreligioso, Pbro. Dr. Nestor Villa.

La Asociación NUESTRA SEÑORA DE LOURDES fue fundada el 11 de febrero de 2005 por Laurentina Julia Bussano, Adelina Eliza Mariani, Patricia Mónica Bañuls de Ortega, y Alida Margarita Aguirre de Guerrero.
El centro “Nuestra Señora de Lourdes”, ubicado en un barrio humilde, podría llamarse verdaderamente de promoción integral de la persona humana, siendo llevado adelante por una asociación de fieles reconocida por el Obispado en 2007, la cual tiene por finalidad el desarrollo integral humano y católico de las personas, difundiendo el Evangelio a través del carisma de la devoción mariana de la Inmaculada Concepción (Nuestra Señora de Lourdes). La opción preferencial por los pobres y carenciados está presente en el carisma fundacional. La espiritualidad de la asociación está centrada en buscar la unidad en la pluralidad allí donde viven y trabajan todos los miembros, así como también en la propia asociación, basada su inspiración en Jn 17,21: ”Que todos sean uno” (y asimismo en el Catecismo de la Iglesia Católica, n. 960; en la encíclica “Ut Unum sint” de SS. Juan Pablo II n. 68; , en el Plan Pastoral de la CEA “Navega mar adentro” n.83).
Enclavado en plena zona pobre de Pilar, el centro de promoción humana integral apunta al respeto a la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, prescindiendo de toda cualidad accidental y procura contribuir a paliar la desunión y violencia en nuestro mundo cotidiano. La sede de la misma asociación está sita en San Salvador 4470 Maquinista Savio (Barrio “Santa Brígida”) 1620 Partido de Pilar en la Provincia de Buenos Aires. 

Para dichos objetivos expuestos, cuenta con el HOGAR DE DIA de NUESTRA SEÑORA DE LOURDES, del Seminario Catequístico Diocesano y de Formación Espiritual ”María Inmaculada”, con catequesis de iniciación para niños y adultos, y asimismo promueve retiros y cursos de formación espiritual católica, tanto como cursos de informática, apoyo escolar, talleres de capacitación y otros correlativos (como el Comedor Comunitario y las Colonia Sabatina y de Verano para niños y jóvenes).

PROCESION Y MISA

El jueves 11 de febrero,a las 18 horas, a 152 años de las apariciones de la Santísima Virgen en Massabielle, Lourdes, diócesis de Tarbes en los Pirineos franceses a Bernarda Soubirous ( Santa M. Bernardita), humilde pastorcita, en consonancia con las demás grutas repetidas y repartidas por el mundo bajo esta advocación mariana del Santuario más visitado del mundo, las celebraciones se inauguraron con la nutrida procesión, en la barriada “Santa Brígida”, jurisdicción parroquial de la Inmaculada Concepción en Maquinista Savio, diócesis de Zárate-Campana. Curiosamente la localidad se asienta sobre la margen de dos partidos, Escobar y Pilar, abarcando parte cada uno. Como hemos dicho, la celebración tuvo lugar en torno al centro misional y centro catequístico “Nuestra Señora de Lourdes” cuya animación está a cargo de la Hna. Laurentina Bussano. Con mucha participación de fieles, la procesión comenzó por calles del barrio, algunas sin asfalto. 

En la procesión, la imagen de la Santísima Virgen con Bernardita, fue llevada en una carro, propiedad de una familia lugareña, cuyo hijo adolescente conducía al “ponie” (caballito) que tiraba del carro, y los menores de apenas dos o tres años iban en el mismo carrito detrás de la imagen sin impedir la visual. Columnas de fieles procedentes de barrios vecinos, como “Los Cachorros” y la localidad de Del Viso , llevaban estandartes de Legión de María y el de Nuestra Señora La Hermosa, venerada en B° Los Cachorros. Fue una fiesta, no obstante la tarde tórrida, y el rigor del sol todavía sobre el horizonte. Presidió los tres actos piadosos, Monseñor Dr. Oscar Sarlinga, acompañado del señor cura párroco Monseñor Justo Rodríguez Gallego y del Pbro. Dr. Néstor Daniel Villa, moderador de la Comisión Diocesana de Ecumenismo. Todo el cuerpo de acólitos de la parroquia, y estuvo presente también el Pbro. Lic. Agustín Arévalo, profesor en el seminario catequístico mencionado. 

Luego fue celebrada la santa misa, presidida por el Obispo, y para concluir se procedió a la entrega de diplomas a los egresados del “Seminario Catequístico” que allí funciona, la renovación de las promesas de los socios de la Asociación Privada de Fieles Nuestra señora de Lourdes, y, al terminar, la bendición y comienzo de la peregrinación de la estatua de Santa Brígida de Suecia, adquirida por fieles de Campana, luego de la 1ª. Peregrinación de Piedad Ecuménica a Luján del 21 de diciembre pasado a esos fines. 

A continuación se celebró en los salones del Centro Catequístico la Santa Misa, que congregó algunos centenares de personas. El altar estaba arreglado muy decorosamente, y dos rosas amarillas, como las que viera Bernardita sobre los pies de la Santísima Virgen, adornaban el mismo. Los textos bíblicos de Isaías y la Carta a los Gálatas resolvieron en el Evangelio (Jn.2) Las Bodas de Caná. El señor obispo centró su homilía en la presencia explícita de la Santísima Virgen en el Nuevo Testamento, y sobre todo en el Evangelio, destacando los versículos del”Magníficat” en el Evangelio según San Lucas, donde María proclama a través de si misma las maravillas del Señor, y San Juan, don los dos episodios, Caná y el Calvario, son suficientes para ver, comprender y agradecer a Dios, que nos mire con el rostro humano de Jesucristo y nos haya dejado su Inmaculada Madre, la Santísima Virgen como Madre Nuestra.

Mencionó luego Mons. Sarlinga la maravilla de la “comunión”, aplicándola a la realización concreta de la expresión del Documento de Puebla, respecto de la parroquia, cuando la llama “comunidad de comunidades”, y destacó que el centro “Nuestra Señora de Lourdes” era una “comunidad” y parte activa de la comunidad más grande de la “parroquia de la Inmaculada Concepción, de Maquinista Savio”, unida en Cristo e impulsada al apostolado por el Espíritu Santo, y esta última comunidad parroquial, a su vez, es parte de la “iglesia diocesana”, donde se encuentran, en comunión con el Sucesor de Pedro, todas las notas de la Iglesia Una Santa Católica y Apostólica, con el Obispo como Sucesor de los Apóstoles.

Destacó también el señor obispo, la vocación a la promoción humana integral, esto es caritativa, misionera y de “piedad ecuménica” que se viene desarroillando desde ese centro misional, seminario catequístico y asociación privada de fieles, y el la importancia del alma motriz que viene desplegando la Hna. Laurentina en todo ello. Cabe destacar que los Estatutos de la Asociación Privada de Fieles Ntra. Sra. de Lourdes”incluyen también la “piedad ecuménica” bajo y según los pasos de Santa brígida de Suecia y de la beata M. I. Hesselblad. Y que no es casualidad, sino providencial, el nombre del barrio, donde pronto se entronizará una ermita con mayólica de la santa patrona, y al finalizar la misa comenzará luego de la bendición, el peregrinar de la imagen de Santa Brígida de Suecia orando con ella por el Papa, la Unidad de la Iglesia en torno al Papa y al Obispo, la Unidad de todos los cristianos, y la concordia en toda la familia humana.
Con la bendición final, el señor obispo expresó que esa bendición iba especialmente dirigida a los enfermos presentes, a los familiares enfermos y a todos los enfermos que se encomendaran al patrocinio de Nuestra señora, en cuyo santuario, multitudes han encontrado en todos estos 152 años, gracia, sanación del cuerpo y del alma y curación.

BENDICIÓN Y ENTREGA DE DIPLOMAS SEGUIDA POR BENDICIÓN DE LA IMAGEN PEREGRINA DE “SANTA BRÍGIDA DE SUECIA”

Como se ha dicho, concluída la santa misa, se bendijeron los diplomas que entregaron a los egresados del Centro Catequístico Monseñor Rodríguez Gallego y Hna. Laurentina, y luego tuvo lugar la bendición de la imagen de Santa Brígida de Suecia. El señor obispo pidió al P. Néstor introdujera con unas palabras el sentido del acto, y el P. Néstor, apoyado en la homilía del señor obispo develó el verdadero sentido de “peregrinar”, caminar hacia Cristo, con Cristo y dejando- al hacerse uno mismo camino en su peregrinar- que otros transiten hacia Cristo. El Santo Padre Benedicto XVI ha pedido en distintas ocasiones un ecumenismo espiritual o “piedad ecuménica” que penetre hasta lo más profundo de las parroquias, centros misionales, que el ecumenismo no algo para grupos cerrados sino para toda la Iglesia, hasta sus bases más humildes pero que con esfuerzo y alegría siguen a Jesucristo y a su Santísima Madre no obstante las no pocas dificultades cotidianas. 

Luego de la misa el Obispo tuvo momentos de encuentros con la comunidad presente, las familias, y con los grupos de voluntarios de la avocación privada de fieles. 

RESEÑA: Ofrecida por el Pbro. Dr. Nestor Villa por la comisión de ecumenismo y diálogo interreligioso

imagen original de la Virgen en Lourdes (Francia)

Santa Brígida, pricesa sueca medieval (1303-1373) peregrinó a Santiago de Compostela, con su esposo, y esa peregrinación en 1341 cambió sus vidas. Ambos de dedicaron exclusivamente a Dios abandonando la corte real. Viuda un año después, se instaló en Roma, es la santa que peregrina, ve constantemente y escucha las voces de Jesús y María, interpela a los poderosos y se hace pobre con los pobres. Resalta la necesidad de la Unidad centrada en el Papa, de la concordia, y sigue peregrinando, Loreto, Asis, las tumbas de los mártires y Tierra Santa, dejando ocho volúmenes de escritos, y el ejemplo de su vida en su condición de esposa, madre, viuda, fundadora monástica, mística excepcional y campeona de la fe. Sigamos su ejemplo y oremos, como el señor obispo, con ella por lo quella oró y actó. También, agregó elP. Néstor, la providencial intervención de la Santísima Virgen bajo la advocación de NuestraSeñora de Lourdes en el proceso de conversión de la María Isabel Hesselblad y de su ingreso a la Iglesia Católica.

Cuerpo incorrupto de santa Bernadette Soubirous, quien recibió el mensaje de la Ssma. Virgen

La imagen de Santa Brígida de Suecia, bendecida por el señor obispo y rociada con agua bendita de la fuente de Lourdes (Massabielle) quedó en dicho centro y permanecerá toda la Cuaresma.

Barrio Santa Brígida en Maquinista Savio no es la Capilla Sainte Brigitte en la Ruta Compostela francesa enVidauban, (Provenza), ni el Centro Misional y Catequístico Nuestra Señora de Lourdes, no es ni Santos Lugares, ni tampoco Lourdes en Mar del Plata, dijo el Padre Nestor Villa. Pero nada faltó para que en la humildad, el decoro y la belleza, cuya vía señaló Santa Brígida, desde un cuerpo de acólitos con albas inmaculadamente limpias, el perfume del incienso, la proclamación de la Palabra de Dios con sobriedad, las rosas y el fervor de los fieles, se elevara un culto digno de la mejor catedral.

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REUNIÓN DE OBISPOS Y SACERDOTES DE LA ‘OCSHA’ EN EL CENÁCULO DE PILAR

S.E. Mons. Amadeo Rodríguez Magro, Obispo de Plasencia y miembro de la Comisión de Misiones de la Conferencia Episcopal Española viajó a la Argentina para participar del Encuentro de sacerdotes de la OCSHA (ver nota en Ecclesia Digital, lunes, 25 de enero de 2010). Así, el Señor Obispo de Plasencia, Mons. Amadeo Rodríguez Magro, inició el 25 de enero, su viaje a Argentina, con motivo de dicho Encuentro, y previamente visitó la diócesis de Formosa, en la que es Obispo el placentino Mons. José Vicente Conejero Gallego. Según narra Ecclesia digital, con él conoció diversas realidades eclesiales de su diócesis y, sobre todo, visitó el Santuario de la Virgen del Puerto, devoción promovida por el Obispo, y que une a las ciudades de Plasencia y Formosa.

El día 30 de enero y hasta el 7 de febrero, el Señor Obispo, Mons. Amadeo, se trasladó a la provincia de Buenos Aires (a Pilar, en diócesis de Zárate-Campana), donde asistió, como Obispo miembro de la Comisión Episcopal de Misiones de la Conferencia Episcopal Española a un encuentro de sacerdotes españoles que, procedentes de 38 diócesis de España, trabajan en Latinoamérica y en el sur de los Estados Unidos. Un total de cerca de 130 sacerdotes, pertenecientes a la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA), fueron los que participaron en este encuentro, que suelen celebrar con una periodicidad de dos años, en diversos lugares de Latinoamérica, habiendo sido el del pasado año en La Habana (Cuba).

En esta ocasión se encontraron en Argentina, en la ciudad de Buenos Aires, sacerdotes procedentes de 19 naciones de Latinoamérica. A Mons. Rodríguez Magro le acompañó el sacerdote Don Anastasio Gil, que es el Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Misiones, y vicedirector de las Obras Misionales Pontificias.

Previa invitación por carta de parte de la Comisión de Misiones de la Conferencia Episcopal Española, nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga concurrió el primer día del Encuentro mencionado, acompañado del Delegado de las Misiones, Mons. Marcelo Monteagudo, y del Pbro. Luis Miguel Modino. Mons. Sarlinga fue recibido con gran cordialidad por Mons. Rodríguez Magro, Mons. Conejero Gallego y los Obispos y sacerdotes presentes, en especial Don Anastasio Gil, quienes lo invitaron a presidir la Eucaristía de esa tarde y tener la homilía inaugural. Se encontraba presente, junto con los Obispos mencionados, Mons. Laxague, de Viedma, y Mons. Rafael, del Uruguay. Al término de la misa Mons. Amadeo Rodríguez Magro tuvo unas sentidas y profundas palabras, que fueron también programáticas para el Encuentro.

Durante la semana, diversos Obispos argentinos visitaron el Encuentro de la OCSHA, tales como Mons. Jorge Cassaretto, Obispo de San Isidro, y Mons. Fernando Bargalló, Obispo de Merlo-Moreno. También hizo lo propio, el día jueves, el Sr. Nuncio Apostólico, Mons. Adriano Bernardini.

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LA IGLESIA Y EL DESAFÍO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DE COMUNICACIÓN

"San Gabriel Arcángel" patrono de las comunicaciones

Por monseñor Claudio Maria Celli, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales
PORTO ALEGRE, sábado, 6 de febrero de 2010 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que pronunció el arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, al inaugurar el Primer “Mutirão” Latinoamericano y Caribeño de Comunicación, MUTICOM, que se lleva a cabo del 3 al 7 de febrero de 2010 en la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul, en Porto Alegre, Brasil.

fuente: http://www.zenit.org/article-34198?l=spanish


Parte I – Contexto

Estoy muy contento de estar con ustedes aquí en Porto Alegre, en este Mutirão para la Comunicación en América Latina y el Caribe, que ha requerido tanto esfuerzo y mucha dedicación por parte de los organizadores, más aún con el cambio de fechas que debieron afrontar y que significó una sobrecarga de trabajo. Gracias de corazón por hacerlo, además, con amor y eficacia.

El objetivo del Congreso es muy importante y delicado: impulsar una comunicación más justa, solidaria, pacífica. Una comunicación acorde, en síntesis, con el Plan de Dios en el mundo, que hemos de implementar siguiendo las líneas maestras de la misión continental trazadas por el magisterio de los Obispos en la Conferencia de Aparecida.

Al contemplar nuestras sociedades desde un punto de vista socio-económico, detectamos grandes y complejos contrastes. Hay muchas potencialidades, avances tecnológicos y organizativos. Pero ¿cómo ignorar la enorme distancia entre ricos y pobres, incluso en nuestros países llamados cristianos? “En las zonas más pobres, algunos grupos gozan de un tipo de superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora. Se sigue produciendo el escándalo de las disparidades hirientes.” La comunicación es un factor importante que puede contribuir a una mayor equidad o, por el contrario, perpetuar estructuras de injusticia y violencia, producto de ideologías y prejuicios que esclavizan al ser humano. La sociedad espera de los medios, grandes y pequeños, una actitud y un compromiso responsables y debe ser exigente en este sentido.

Preguntaba el Papa Benedicto XVI en Aparecida: “¿Cómo puede contribuir la Iglesia a la solución de los urgentes problemas sociales y políticos, y responder al gran desafío de la pobreza y la miseria?” Señalaba, a este propósito, que tanto el capitalismo como el marxismo prometieron encontrar el camino para la creación de estructuras justas y afirmaron que funcionarían por sí mismas. Sus promesas han demostrado ser falsas. Donde Dios está ausente -el Dios del rostro humano de Jesucristo- esos valores no se muestran con toda su fuerza.

Por eso este encuentro puede ser ocasión también de realizar una autoevaluación sobre nuestro servicio y testimonio como comunicadores católicos hacia dentro y hacia fuera de la Iglesia, despojándonos de posibles preconceptos que sólo nos limitarían. Profundicemos en el hecho mismo de la comunicación, y no solamente a lo referido a los medios.

Hoy asistimos a un sistema comunicativo fluido, complejo y poliédrico. Los blogs y las redes sociales son espacios de encuentro y difusión muy importantes. Son cada vez más los usuarios/productores de información, lo cual ha hecho crecer la participación popular en la dinámica comunicativa, pues incluso los medios de masas se hacen eco de los pequeños medios personales, como sucedió recientemente en Haití. Por eso urge la inclusión de los que han quedado fuera en este diálogo social, para que puedan expresarse libremente y también con responsabilidad como corresponde a todo usuario/productor.

El mundo informativo de hoy es transversal, multimediático, inmediato, prácticamente incontrolable, en cierto modo efímero, y crea una nueva cultura que incide en la mentalidad contemporánea. Los nuevos medios también se están asumiendo en los contextos de la comunicación para el desarrollo, que integra la comunicación estratégica y organizativa como factor real que contribuye al progreso de las comunidades, pues ellas mismas se vuelven protagonistas de su propia transformación. Hay que impulsar estos procesos, en los que se inscriben también muchas radios comunitarias y locales, “para fortalecer las nuevas formas de participación en la política nacional e internacional que tienen lugar a través de las organizaciones de la sociedad civil”. Obviamente, “no basta progresar sólo desde el punto de vista económico y tecnológico. El desarrollo necesita ser auténtico e integral”, y “Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre,” , como nos recuerda el Papa en su última encíclica Caritas in veritate.

El Documento de Aparecida describe la situación de manera muy aguda: “la eficacia de los procedimientos alcanzada mediante la información, no logra satisfacer el anhelo de dignidad inscrito en lo más profundo de la vocación humana. (…) La persona humana es, en su misma esencia, aquel lugar de la naturaleza donde converge la variedad de los significados en una única vocación de sentido” (n. 42). El mero hecho de que los medios de comunicación social multipliquen las posibilidades de interconexión y de circulación de ideas no garantiza la libertad ni globaliza el desarrollo y la democracia para todos. “Para alcanzar estos objetivos se necesita que los medios de comunicación estén centrados en la promoción de la dignidad de las personas y de los pueblos, que estén expresamente animados por la caridad y se pongan al servicio de la verdad, del bien y de la fraternidad natural y sobrenatural.” Los comunicadores hemos de orientarnos al desarrollo integral de la persona y de la comunidad. ¡No perdamos de vista este objetivo!

Parte II – La Iglesia como cuerpo vivo en la sociedad-red

El esfuerzo para crear vínculos de comunicación y fraternidad no puede dirigirse sólo hacia fuera de la Iglesia. Hemos de hacer examen de conciencia y ver si en nuestras comunidades vivimos los valores comunicativos que deseamos impulsar en el mundo. Estamos llamados a ser sal y luz, a promover una cultura de “respeto, de diálogo, de amistad”, que impulse mayor justicia, paz y solidaridad con la comunicación digital -como lo pidió el Papa en su 43ª mensaje para Jornada Mundial de las Comunicaciones-. La comunidad cristiana misma como Pueblo de Dios, en su integridad, tiene que ser ese espacio donde los valores del Reino se vivan con coherencia, de manera efectiva. Al menos hemos de mantener una constante tensión hacia esa coherencia vital.

Nos hallamos en la llamada “sociedad-red”, ya que la tecnología digital de comunicación se estructura en forma de redes. Ello ha lanzado con mayor fuerza el concepto de “redes sociales” y la consideración de los grupos humanos como redes de nodos interconectados que se comunican entre sí. Pero a nosotros esta imagen de la red nos evoca otra mucho más profunda y vital: la Iglesia como cuerpo, el Cuerpo místico de Cristo. San Pablo en su segunda carta a los Corintios, recuerda: “Del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman más que un solo cuerpo, así también Cristo. Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu”. (2Cor 12, 4-21). Somos, pues, mucho más que una red. Somos un cuerpo vivo, animado por el Espíritu Santo, y ninguno de los miembros de la Iglesia debe estar excluido y olvidado. La comunicación es para la promoción de la comunión. Y hemos de expresarla y promoverla desde dentro de las comunidades mismas. La comunicación interna de nuestras comunidades es un aspecto que no podemos descuidar. Por eso el Santo Padre anima a los sacerdotes, en su Mensaje para la Jornada de las Comunicaciones de este año, a ser eficaces comunicadores y portadores de Cristo en la cultura digital.

La primera tarea que tenemos como discípulos del Señor, es lograr que el cuerpo esté bien comunicado; que no haya nodos sin conexión, pues cada uno tiene mucho que aportar y que recibir. Por eso es para nosotros una prioridad la de reducir la brecha digital incluso dentro mismo de la Iglesia, para poder hacerlo también fuera. Son innumerables las buenas prácticas que han abierto camino. Este Mutirão reúne a muchas instituciones que favorecen la inclusión digital y el trabajo en red, por las cuales damos gracias a Dios y tratamos de apoyarlas. El CELAM y nosotros hemos impulsado la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL) y sus instituciones de servicios continentales. La RIIAL tiene como prioridad “llegar hasta los últimos”, allá donde haya comunidades aisladas y empobrecidas. Y no sólo dotar de tecnología, sino generar una auténtica cultura digital solidaria, orientada a la comunión. Otro proyecto creado por nuestro Pontificio Consejo con el CELAM, Signis, CAMECO y otras instituciones, y que deseo presentar en púbico por primera vez, es el portal Intermirifica.net, destinado a favorecer los vínculos de conocimiento mutuo entre las iniciativas católicas de comunicación. Es el primer directorio eclesial global on-line de iniciativas católicas de radio, televisión y producción audiovisual (www.intermirifa.net). En síntesis, vemos con especial interés los proyectos que expresan e impulsan la comunión en el interior de la Iglesia.

La comunicación en América Latina cuenta con una potencialidad enorme que otros continentes no tienen. Pensemos por ejemplo en unos datos ilustrativos que emergen del directorio Intermirifica.net: sólo en Brasil hay más de 180 radios católicas; mientras que en todo el continente africano existen algo menos de 200. ¿Verdad que nos interpelan estos datos?

Al mismo tiempo, no estamos destinados a agotar nuestra acción en la comunión interna. Como decía al principio, la Iglesia nace para comunicar a Jesucristo a toda criatura. Y a esa misión es a la que los Obispos en Aparecida han convocado al pueblo de Dios.

Parte III- La diaconía de la cultura y el “patio de los gentiles”

Para ser misioneros hemos de ser discípulos. Por eso, paradójicamente en la cultura de la comunicación, nuestra primera tarea es callar y escuchar. Contemplar en profundidad, primero que nada el Misterio divino, dedicando tiempo y espacio a estar con el Señor que es la Palabra de vida, a solas y en comunidad, para llenarnos de su amor y de su misericordia. La oración no es una huída del mundo. Muy por el contrario, el amor de Cristo es puro dinamismo, una fuerza que busca incansablemente al ser humano para que sea libre, y en el amor encuentre su plenitud y felicidad. Por eso la oración auténtica desemboca siempre en el servicio diligente. Sólo desde el silencio podemos sentir hondamente el palpitar del mundo, escuchar los gozos y las esperanzas, las fatigas y dolores de nuestros hermanos para comprenderlos y servirlos.

Los primeros cristianos, en una sociedad con algunas similitudes con la nuestra, no consideraron su anuncio misionero como una propaganda que debía servir para aumentar el propio grupo, sino como una necesidad intrínseca que derivaba de la naturaleza de su fe. El Dios en el que creían era el Dios de todos, el Dios uno y verdadero que se había mostrado en la historia de Israel y finalmente en su Hijo, dando así la respuesta que tenía en cuenta a todos y que, en su intimidad, todos los hombres esperan, era lo que todos buscaban. “Anunciaban a Aquél que las personas ignoran y sin embargo, conocen: el Ignoto-Conocido; Aquel que buscan, al que, en lo profundo, conocen y que, sin embargo, es el Ignoto y el Incognoscible.”.

Y hemos de escuchar también a nuestros contemporáneos. La mayoría de las personas buscan puntos de apoyo en medio de lo fugaz, anhelan verdades perennes, no pocas veces aplicando sólo las fuerzas de su razón. Este camino no es equivocado si se recorre con sinceridad y humildad, pues conduce hasta la frontera del Misterio. Encontrar a Dios y dejarse encontrar por Él, es la vocación de toda persona; la Iglesia existe para facilitar ese encuentro. “También en el mundo digital se debe poner de manifiesto que la solicitud amorosa de Dios en Cristo por nosotros no es algo del pasado, ni el resultado de teorías eruditas, sino una realidad muy concreta y actual. La pastoral en el mundo digital debe mostrar a las personas de nuestro tiempo y a la humanidad desorientada de hoy que Dios está cerca; que en Cristo todos nos pertenecemos mutuamente. Ésta es una de las formas en que la Iglesia está llamada a ejercer una “diaconía de la cultura” en el “continente digital”.”

Nuestra misión de comunicadores, “para que nuestros pueblos en Él tengan vida, es manifestar que en Jesús se encuentra el sentido, la fecundidad y la dignidad de la vida humana”. Claro que los medios eclesiales de comunicación en el contexto latinoamericano deben promover la justicia social y la solidaridad, pero ello no es en sí mismo suficiente. Con el Evangelio en las manos y en el corazón, hemos de continuar preparando los caminos que conducen a la Palabra de Dios, sin descuidar una atención particular a quien está en actitud de búsqueda. Más aún, procurando mantener viva esa búsqueda como primer paso de la evangelización. ¡Qué desafío… pero qué gran valor y dignidad se confiere al ser humano en su lucha por un mundo mejor y más justo!

Así, hemos de que crear nuevos espacios de encuentro y de diálogo. El Santo Padre ha usado una expresión muy bella que nos ilustra la evangelización a las personas que están alejadas de la comunidad. “Así como el profeta Isaías llegó a imaginar una casa de oración para todos los pueblos, quizá sea posible imaginar que podamos abrir en la red un espacio – como el “patio de los gentiles” del Templo de Jerusalén – también a aquéllos para quienes Dios sigue siendo un desconocido.”.

Este “patio de los gentiles” es un lugar acogedor donde escuchar y expresarse. La comunicación es ante todo un acto de amor, y un acto de servicio. Nuestra escucha debe desembocar en servicio a las personas según su propia cultura, a través de la comunicación. Si somos discípulos y misioneros, hemos de realizar esa diakonía de la cultura, por amor a nuestros contemporáneos. Cristo, que lava los pies a sus discípulos, es el icono de una comunicación que sirve.

¿Cómo? No sólo efectuando proyectos, sino con un estilo de realizarlos: con respeto, abiertos al diálogo y a la amistad. Un estilo que es en sí mismo ya anuncio y mensaje por su finura, su atención a los débiles, su capacidad de atravesar las barreras ideológicas y los prejuicios de cualquier signo y servir a la persona concreta. El icono de este estilo es el Diácono Felipe, que se acerca al carro del eunuco de la Reina Candace, camina con él, escuchando y compartiendo su búsqueda, y sube a su carro para comunicarle la Buena Nueva de manera personalizada, según su comprender y su cultura (Hch 8, 26-39).

Realicemos nuestra comunicación con amor, con respeto, con apasionada esperanza en la acción del Espíritu Santo que toca los corazones. Respondiendo a la misión convocada por los Obispos de América Latina desde Aparecida, los comunicadores, ellos y ellas, han de ser activos operadores de paz y tejedores de redes a través de los medios, sean éstos pequeños, personales o de masas. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.” (Mt 5, 6-7).

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Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Cuaresma del 2010

El Papa denuncia la connivencia entre el mal y el corazón humano, cuya indiferencia “provoca la muerte de centenares de millones de seres humanos por falta de alimentos”

Jueves, 4 feb (RV).- Esta mañana fue presentado en Conferencia de Prensa el Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Cuaresma del 2010 que, recordamos, dará inicio con la celebración del Miércoles de Cenizas, el próximo 16 de febrero. La presentación estuvo a cargo del Cardenal Paul Josef Cordes, presidente del Consejo Pontificio Cor Unum, y participaron en la conferencia de prensa el Dr. Hans-Gert Pöttering, presidente de la Fundación Konrad Adenauer y presidente emérito del Parlamento Europeo, y Mons. Giampiero dal Toso, secretario del Consejo Pontificio Cor unum.


El mensaje del Papa para la Cuaresma de este año tiene como tema “La Justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo”, texto tomado del capítulo tercero de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos. El mensaje, fechado el 30 de octubre del 2009, y hecho público hoy, está articulado en cuatro apartados en donde Benedicto XVI, con su pedagogía magistral y como Pastor de la Iglesia Universal, busca que todos los creyentes interioricen el sentido profundo del tiempo penitencial que es la Cuaresma, y entiendan de manera clara el significado de la justicia de Dios, que es modelo para la justicia de los hombres.

Y precisamente el primer argumento del Papa es el explicar el término “justicia” que desde la antigüedad se ha definido como “dar a cada uno lo suyo”. Sólo que esa definición no explicita lo que significa eso “suyo” que corresponde a cada quien, y que visto desde la perspectiva humana se puede quedar en los anhelos de bienes materiales, que ciertamente son útiles y necesarios – el anhelo de la justicia distributiva dice el Pontífice -, pero que a fin de cuentas no ofrece al ser humano todo los “suyo”. Por eso, en este primer apartado Benedicto XVI dice que además del pan y lo material, el ser humano “necesita a Dios, que es quien concede y comunica gratuitamente su amor a los hijos creados a su imagen y semejanza”.

En el segundo apartado del mensaje para la Cuaresma del 2010, Benedicto XVI se pregunta sobre el origen de la injusticia, que en nuestros días puede ser asociada a las carencias, especialmente de alimentos, que sufre gran parte de la humanidad. Y la respuesta la ofrece tomando como referencia el texto del capítulo 7 del evangelio según san Marcos, en donde Jesús hablando a la gente, dice que no es lo de fuera lo que contamina al hombre, lo que come, sino que es lo que sale de él, lo que se fragua en el corazón del ser humano lo que hace mal.

Y llama la atención el Papa sobre ciertas tendencias de pensamiento e ideologías actuales que tratan de justificar en “causas exteriores” los males e injusticias de las sociedades, dando como solución la “eliminación” de esas causas exteriores para que entonces reine la justicia. Benedicto XVI dice que “esta visión es ingenua y miope, porque la injusticia, fruto del mal, no tiene raíces exclusivamente externas, sino también tiene origen en el corazón humano, que es el que alberga al egoísmo, el verdadero mal de nuestra caída humanidad”.

Por eso el Papa, en la continuación de su mensaje para la cuaresma, plantea como tercer punto de reflexión el retomar la sabiduría del pueblo de Israel que hace una relación entre la bondad de Dios al “levantar al desvalido” y la justicia para con el prójimo. Benedicto XVI dice que en hebreo se usa la palabra “sedaqad” para significar esa virtud de la justicia en donde por un lado, el creyente acepta plenamente la voluntad de Dios, y por el otro, es movido a actuar con equidad ante su prójimo, especialmente con el pobre, el forastero, el huérfano y la viuda.

Estas ideas están representadas, continúa diciendo en su mensaje el Papa, en el episodio de la entrega de la Ley de Dios a Moisés, hecho que ocurrió después que Dios escuchó el clamor de su pueblo, y lo liberó de la opresión. De allí que para el creyente de hoy, y para entrar en la justicia, es necesario salir de la ilusión de la autosuficiencia, del estado de cerrazón, y realizar un “éxodo” más profundo que el que obró Dios con Moisés, porque lo que se debe buscar es la liberación del corazón.

La palabra final del mensaje para la cuaresma de este 2010, que fue presentado hoy, Benedicto XVI la centra en Cristo, la verdadera justicia de Dios. Si bien se puede preguntar qué justicia es esa donde el justo muere en lugar del culpable, y donde el culpable recibe bendiciones, donde pareciera que cada quien recibe lo contrario, Benedicto XVI responde que esa es precisamente la justicia de Dios, que es distinta a la humana porque con la entrega de su Hijo ha pagado un “precio exorbitante” para rescatarnos del pecado, que es el verdadero origen del mal.

Y esa justicia de cruz pone de manifiesto que el hombre, explica Benedicto XVI, no es un ser autárquico, sino que necesita de Otro, de ese otro que es Cristo. Convertirse a Cristo, llamado principal del tiempo de la cuaresma, es “salir de la ilusión de la autosuficiencia para descubrir y aceptar la propia indigencia, indigencia de los demás y de Dios, exigencia de su perdón y de su amistad”. Benedicto XVI augura que este tiempo de cuaresma, “tiempo penitencial sea para todos los cristianos un tiempo de auténtica conversión y de intenso conocimiento del misterio de Cristo, que vino para cumplir toda justicia”.

MENSAJE DE BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA

La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo (cf. Rm 3,21-22)

Queridos hermanos y hermanas:

Cada año, con ocasión de la Cuaresma, la Iglesia nos invita a una sincera revisión de nuestra vida a la luz de las enseñanzas evangélicas. Este año quiero proponeros algunas reflexiones sobre el vasto tema de la justicia, partiendo de la afirmación paulina: La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo (cf. Rm 3,21-22).

Justicia: “dare cuique suum”

Me detengo, en primer lugar, en el significado de la palabra “justicia”, que en el lenguaje común implica “dar a cada uno lo suyo” – “dare cuique suum”, según la famosa expresión de Ulpiano, un jurista romano del siglo III. Sin embargo, esta clásica definición no aclara en realidad en qué consiste “lo suyo” que hay que asegurar a cada uno. Aquello de lo que el hombre tiene más necesidad no se le puede garantizar por ley. Para gozar de una existencia en plenitud, necesita algo más íntimo que se le puede conceder sólo gratuitamente: podríamos decir que el hombre vive del amor que sólo Dios, que lo ha creado a su imagen y semejanza, puede comunicarle. Los bienes materiales ciertamente son útiles y necesarios (es más, Jesús mismo se preocupó de curar a los enfermos, de dar de comer a la multitud que lo seguía y sin duda condena la indiferencia que también hoy provoca la muerte de centenares de millones de seres humanos por falta de alimentos, de agua y de medicinas), pero la justicia “distributiva” no proporciona al ser humano todo “lo suyo” que le corresponde. Este, además del pan y más que el pan, necesita a Dios. Observa san Agustín: si “la justicia es la virtud que distribuye a cada uno lo suyo… no es justicia humana la que aparta al hombre del verdadero Dios” (De Civitate Dei, XIX, 21).

¿De dónde viene la injusticia?

El evangelista Marcos refiere las siguientes palabras de Jesús, que se sitúan en el debate de aquel tiempo sobre lo que es puro y lo que es impuro: “Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre… Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas” (Mc 7,15. 20-21). Más allá de la cuestión inmediata relativa a los alimentos, podemos ver en la reacción de los fariseos una tentación permanente del hombre: la de identificar el origen del mal en una causa exterior. Muchas de las ideologías modernas tienen, si nos fijamos bien, este presupuesto: dado que la injusticia viene “de fuera”, para que reine la justicia es suficiente con eliminar las causas exteriores que impiden su puesta en práctica. Esta manera de pensar ―advierte Jesús― es ingenua y miope. La injusticia, fruto del mal, no tiene raíces exclusivamente externas; tiene su origen en el corazón humano, donde se encuentra el germen de una misteriosa convivencia con el mal. Lo reconoce amargamente el salmista: “Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre” (Sal 51,7). Sí, el hombre es frágil a causa de un impulso profundo, que lo mortifica en la capacidad de entrar en comunión con el prójimo. Abierto por naturaleza al libre flujo del compartir, siente dentro de sí una extraña fuerza de gravedad que lo lleva a replegarse en sí mismo, a imponerse por encima de los demás y contra ellos: es el egoísmo, consecuencia de la culpa original. Adán y Eva, seducidos por la mentira de Satanás, aferrando el misterioso fruto en contra del mandamiento divino, sustituyeron la lógica del confiar en el Amor por la de la sospecha y la competición; la lógica del recibir, del esperar confiado los dones del Otro, por la lógica ansiosa del aferrar y del actuar por su cuenta (cf. Gn 3,1-6), experimentando como resultado un sentimiento de inquietud y de incertidumbre. ¿Cómo puede el hombre librarse de este impulso egoísta y abrirse al amor?

Justicia y Sedaqad

En el corazón de la sabiduría de Israel encontramos un vínculo profundo entre la fe en el Dios que “levanta del polvo al desvalido” (Sal 113,7) y la justicia para con el prójimo. Lo expresa bien la misma palabra que en hebreo indica la virtud de la justicia: sedaqad,. En efecto, sedaqad significa, por una parte, aceptación plena de la voluntad del Dios de Israel; por otra, equidad con el prójimo (cf. Ex 20,12-17), en especial con el pobre, el forastero, el huérfano y la viuda (cf. Dt 10,18-19). Pero los dos significados están relacionados, porque dar al pobre, para el israelita, no es otra cosa que dar a Dios, que se ha apiadado de la miseria de su pueblo, lo que le debe. No es casualidad que el don de las tablas de la Ley a Moisés, en el monte Sinaí, suceda después del paso del Mar Rojo. Es decir, escuchar la Ley presupone la fe en el Dios que ha sido el primero en “escuchar el clamor” de su pueblo y “ha bajado para librarle de la mano de los egipcios” (cf. Ex 3,8). Dios está atento al grito del desdichado y como respuesta pide que se le escuche: pide justicia con el pobre (cf. Si 4,4-5.8-9), el forastero (cf. Ex 20,22), el esclavo (cf. Dt 15,12-18). Por lo tanto, para entrar en la justicia es necesario salir de esa ilusión de autosuficiencia, del profundo estado de cerrazón, que es el origen de nuestra injusticia. En otras palabras, es necesario un “éxodo” más profundo que el que Dios obró con Moisés, una liberación del corazón, que la palabra de la Ley, por sí sola, no tiene el poder de realizar. ¿Existe, pues, esperanza de justicia para el hombre?

Cristo, justicia de Dios

El anuncio cristiano responde positivamente a la sed de justicia del hombre, como afirma el Apóstol Pablo en la Carta a los Romanos: “Ahora, independientemente de la ley, la justicia de Dios se ha manifestado… por la fe en Jesucristo, para todos los que creen, pues no hay diferencia alguna; todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús, a quien exhibió Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia (Rm 3,21-25).

¿Cuál es, pues, la justicia de Cristo? Es, ante todo, la justicia que viene de la gracia, donde no es el hombre que repara, se cura a sí mismo y a los demás. El hecho de que la “propiciación” tenga lugar en la “sangre” de Jesús significa que no son los sacrificios del hombre los que le libran del peso de las culpas, sino el gesto del amor de Dios que se abre hasta el extremo, hasta aceptar en sí mismo la “maldición” que corresponde al hombre, a fin de transmitirle en cambio la “bendición” que corresponde a Dios (cf. Ga 3,13-14). Pero esto suscita en seguida una objeción: ¿qué justicia existe dónde el justo muere en lugar del culpable y el culpable recibe en cambio la bendición que corresponde al justo? Cada uno no recibe de este modo lo contrario de “lo suyo”? En realidad, aquí se manifiesta la justicia divina, profundamente distinta de la humana. Dios ha pagado por nosotros en su Hijo el precio del rescate, un precio verdaderamente exorbitante. Frente a la justicia de la Cruz, el hombre se puede rebelar, porque pone de manifiesto que el hombre no es un ser autárquico, sino que necesita de Otro para ser plenamente él mismo. Convertirse a Cristo, creer en el Evangelio, significa precisamente esto: salir de la ilusión de la autosuficiencia para descubrir y aceptar la propia indigencia, indigencia de los demás y de Dios, exigencia de su perdón y de su amistad.

Se entiende, entonces, como la fe no es un hecho natural, cómodo, obvio: hace falta humildad para aceptar tener necesidad de Otro que me libere de lo “mío”, para darme gratuitamente lo “suyo”. Esto sucede especialmente en los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. Gracias a la acción de Cristo, nosotros podemos entrar en la justicia “más grande”, que es la del amor (cf. Rm 13,8-10), la justicia de quien en cualquier caso se siente siempre más deudor que acreedor, porque ha recibido más de lo que podía esperar.

Precisamente por la fuerza de esta experiencia, el cristiano se ve impulsado a contribuir a la formación de sociedades justas, donde todos reciban lo necesario para vivir según su propia dignidad de hombres y donde la justicia sea vivificada por el amor.

Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma culmina en el Triduo Pascual, en el que este año volveremos a celebrar la justicia divina, que es plenitud de caridad, de don y de salvación. Que este tiempo penitencial sea para todos los cristianos un tiempo de auténtica conversión y de intenso conocimiento del misterio de Cristo, que vino para cumplir toda justicia. Con estos sentimientos, os imparto a todos de corazón la bendición apostólica.

Vaticano, 30 de octubre de 2009

FUENTE: http://www.radiovaticana.org/spa/Articolo.asp?c=354738

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