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Archive for 29 diciembre 2010

EL PRIMER DÍA DEL AÑO, 1º. de enero, ESTÁ CONSAGRADO A LA SSMA. VIRGEN María Madre de Dios

LA IGLESIA CATÓLICA CELEBRA ESE DÍA LA “JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ” INSTITUIDA POR EL PAPA PABLO VI

(informamos a continuación sobre la celebración en la iglesia catedral de Santa Florentina y el recordatorio de Mons. Alfredo Mario Esposito, en el primer aniversario de su fallecimiento)
La Iglesia Católica quiere comenzar el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de “María Madre de Dios”. Ya en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma y donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa, en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este nombre: “María, Madre de Dios”.

Santa María Madre de Dios

El Obispo Mons. Oscar Sarlinga celebrará la misa en la iglesia catedral de Santa Florentina, en Campana, el día 31, a las 20. Al término de la celebración eucarística en honor de la Santísima Virgen María, Madre de Dios, invitará a los fieles que deseen hacerlo, a descender a la iglesia criptal para rezar un responso al primer obispo de la diócesis, Mons. Alfredo Mario Esposito, al año de su fallecimiento (falleció el 1ro. de enero de 2009, en primeras horas de la mañana).

Tornando al tema de la Ssma. Virgen, Madre de Dios, podemos considerar:

Qué hermoso repetir lo que decía San Estanislao: “La Madre de Dios es también madre mía”. Quien nos dio a su Madre santísima como madre nuestra, en la cruz al decir al discípulo que nos representaba a nosotros: “He ahí a tu madre”, ¿Será capaz de negarnos algún favor si se lo pedimos en nombre de la Madre Santísima?

Al saber que nuestra Madre Celestial es también Madre de Dios, sentimos brotar en nuestro corazón una gran confianza hacia Ella.

Cuando en el año 431 el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso (la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años) e iluminados por el Espíritu Santo declararon: “La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios”. Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

El título “Madre de Dios” es el principal y el más importante de la Virgen María, y de él dependen todos los demás títulos y cualidades y privilegios que Ella tiene.

Los santos muy antiguos dicen que en Oriente y Occidente, el nombre más generalizado con el que los cristianos llamaban a la Virgen era el de “María, Madre de Dios”.

Ofrecemos a continuación el primer discurso del Papa Pablo VI en la recién instituida “Jornada mundial de la Paz”

EL PAPA PABLO VI, quien instituyó el primer día de enero como la JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ

MENSAJE DE PABLO VI
1 DE ENERO DE 1968
AÑO NUEVO: DÍA DE LA PAZ
MENSAJE POR LA JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ DE 1968

Nos dirijimos a todos los hombres de buena voluntad para exhortarlos a celebrar el “Día de la Paz” en todo el mundo, el primer día del año civil, 1º de enero de 1968. Sería Nuestro deseo que después, cada año, esta celebración se repitiese como presagio y como promesa, al principio del calendario que mide y describe el camino de la vida en el tiempo, de que sea la Paz con su justo y benéfico equilibrio la que domine el desarrollo de la historia futura.

Nos pensamos que esta propuesta interpreta las aspiraciones de los pueblos, de sus gobernantes, de las entidades internacionales que intentan conservar la Paz en el mundo, de las instituciones religiosas tan interesadas en promover la Paz, de los movimientos culturales, políticos y sociales que hacen de la Paz su idea, de la juventud -en quien es más viva la perspicacia de los nuevos caminos de la civilización, necesariamente orientados hacia un pacífico desarrollo- de los hombres sabios que ven cuán necesaria es hoy la Paz y al mismo tiempo cuán amenazada está.

La proposición de dedicar a la Paz el primer día del año nuevo no intenta a calificarse como exclusivamente nuestra, religiosa, es decir católica; querría encontrar la adhesión de todos los amigos de la Paz, como si fuese iniciativa suya propia, y expresarse en formas diversas, correspondientes al carácter particular de cuantos advierten cuán hermosa e importante es la armonía de todas las voces en el mundo para la exaltación de este primer bien que es la Paz, en el múltiple concierto de la humanidad moderna.

La Iglesia Católica, con intención de servicio y de ejemplo, quiere simplemente “lanzar la idea”, con la esperanza de que alcance no sólo el más amplio asentimiento del mundo civil, sino que tal idea encuentre en todas partes múltiples promotores, hábiles y capaces de expresar en la “Jornada de la Paz”, a celebrarse al principio de cada nuevo año, aquel sincero y fuerte carácter de humanidad consciente y redimida de sus tristes y funestos conflictos bélicos, que sepa dar a la historia del mundo un desarrollo ordenado y civil más feliz.

La Iglesia Católica procurará llamar a sus fieles a celebrar “la Jornada de la Paz” con las expresiones religiosas y morales de la fe cristiana; pero considera necesario recordar a todos aquellos que querrán compartir la oportunidad de tal “Jornada”, algunos puntos que deben caracterizarla; y el primero entre ellos, la necesidad de defender la paz frente a los peligros que siempre la amenazan: el peligro de supervivencia de los egoísmos en las relaciones entre las naciones; el peligro de las violencias a que algunos pueblos pueden dejarse arrastrar por la desesperación, al no ver reconocido y respetado su derecho a la vida y a la dignidad humana; el peligro, hoy tremendamente acrecentado, del recurso a los terribles armamentos exterminadores de los que algunas potencias disponen, empleando en ello enormes medios financieros, cuyo dispendio es motivo de penosa reflexión ante las graves necesidades que afligen el desarrollo de tantos otros pueblos; el peligro de creer que las controversias internacionales no se pueden resolver por los caminos de la razón, es decir de las negociaciones fundadas en el derecho, la justicia, la equidad, sino sólo por los de las fuerzas espantosas y mortíferas.

La paz se funda subjetivamente sobre un nuevo espíritu que debe animar la convivencia de los pueblos, una nueva mentalidad acerca del hombre, de sus deberes y su destino. Largo camino es aún necesario para hacer universal y activa esta mentalidad; una nueva pedagogía debe educar las nuevas generaciones en el mutuo respeto de las naciones, en la hermandad de los pueblos, en la colaboración de los pueblos entre sí y también respecto a su progreso y desarrollo. Los organismos internacionales instituidos para este fin, deben ser sostenidos por todos, mejor conocidos, dotados de autoridad y de medios idóneos para su gran misión. La “Jornada de la Paz” debe hacer honor a estas instituciones y rodear su trabajo de prestigio, de confianza y de aquel sentido de expectación que debe tener en ellas vigilante el sentido de sus gravísimas responsabilidades y fuerte la conciencia del mandato que se les ha confiado.

Una advertencia hay que recordar. La paz no puede estar basada sobre una falsa retórica de palabras, bien recibidas porque responden a las profundas y genuinas aspiraciones de los hombres, pero que pueden también servir y han servido a veces, por desgracia, para esconder el vacío del verdadero espíritu y de reales intenciones de paz, si no directamente para cubrir sentimientos y acciones de prepotencia o intereses de parte. No se puede hablar legítimamente de paz, donde no se reconocen y no se respetan los sólidos fundamentos de la paz: la sinceridad, es decir, la justicia y el amor en las relaciones entre los Estados y, en el ámbito de cada una de las naciones, de los ciudadanos entre sí y con sus gobernantes; la libertad de los individuos y de los pueblos, en todas sus expresiones cívicas, culturales, morales, religiosas; de otro modo no se tendrá la paz -aún cuando la opresión sea capaz de crear un aspecto exterior de orden y de legalidad-, sino el brotar continuo e insofocable de revueltas y guerras.

Es, pues, a la paz verdadera, a la paz justa y equilibrada, en el reconocimiento sincero de los derechos de la persona humana y de la independencia de cada nación a la que Nos invitamos a los hombres sabios y fuertes a dedicar esta jornada.

Así, finalmente, es de augurar que la exaltación del ideal de la paz no favorezca la cobardía de aquellos que temen deber dar la vida al servicio del propio país y de los propios hermanos cuando éstos están empeñados en la defensa de la justicia y de la libertad, y que buscan solamente la huida de la responsabilidad y de los peligros necesarios para el cumplimiento de grandes deberes y empresas generosas: paz no es pacifismo, no oculta una concepción vil y negligente de la vida, sino proclama los más altos y universales valores de la vida: la verdad, la justicia, la libertad, el amor.

Por la tutela de estos valores, Nos los colocamos bajo la bandera de la paz e invitamos a hombres y naciones a levantar al amanecer del año nuevo: esta bandera que debe guiar la nave de la civilización, a través de las inevitables tempestades de la historia, al puerto de sus más altas metas.

A vosotros, venerables Hermanos en el Episcopado, a vosotros, hijos y fieles queridísimos de Nuestra Santa Iglesia Católica:

Dirigimos la invitación que arriba hemos anunciado: la de dedicar a los pensamientos y a los propósitos de la Paz una celebración particular en el día primero del año civil, el 1deg. de enero del próximo año.

Esta celebración no debe alterar el calendario litúrgico que reserva el primer día del año al culto de la Maternidad Divina de María y al nombre Santísimo de Jesús; antes bien, estas santas y suaves memorias religiosas deben proyectar su luz de bondad, de sabiduría y de esperanza sobre la imploración, la meditación, la promoción del grande y deseado don de la Paz, de que el mundo tiene tanta necesidad.

Os habréis percatado, venerables Hermanos y queridos hijos, con cuánta frecuencia Nuestras palabras repiten consideraciones y exhortaciones sobre el tema de la Paz; no lo hacemos para ceder a una costumbre fácil, ni para servirnos de un argumento de pura actualidad; lo hacemos porque pensamos que lo exige Nuestro deber de Pastor universal: lo hacemos porque vemos amenazada la Paz en forma grave y con previsiones de acontecimientos terribles que pueden resultar catastróficos para naciones enteras y quizá también para gran parte de la humanidad; lo hacemos porque en los últimos años de la historia de nuestro siglo ha aparecido finalmente con mucha claridad que la Paz es la línea única y verdadera del progreso humano (no las tensiones de nacionalismos ambiciosos, ni las conquistas violentas, ni las represiones portadoras de un falso orden civil); lo hacemos porque la Paz está en las entrañas de la religión cristiana, puesto que para el cristiano proclamar la Paz es anunciar a Cristo: “El es nuestra Paz” (Ef 2, 14); el suyo es “Evangelio de Paz” (Ef 6, 15): mediante su sacrificio en la Cruz, El realizó la reconciliación universal y nosotros, sus seguidores, estamos llamados a ser “operadores de la Paz” (Mt 5, 9) y sólo del Evangelio, al fin, puede efectivamente brotar la Paz, no para hacer débiles ni flojos a los hombres, sino para sustituir en sus espíritus los impulsos de la violencia y de los abusos por las virtudes viriles de la razón y del corazón de un humanismo verdadero; lo hacemos, finalmente, porque querríamos que jamás nos acusasen Dios ni la historia de haber callado ante el peligro de un nuevo conflicto entre los pueblos, el cual como todos saben, podría revestir formas imprevistas de terror apocalíptico.

Es necesario siempre hablar de Paz. Es necesario educar al mundo para que ame la Paz, la construya y la defienda; contra las premisas de la guerra que renacen (emulaciones nacionalistas, armamentos, provocaciones revolucionarias odio de razas, espíritu de venganza, etc.) y contra las insidias de una táctica de pacifismo que adormece al adversario o debilita en los espíritus el sentido de la justicia, del deber y del sacrificio, es preciso suscitar en los hombres de nuestro tiempo y de las generaciones futuras el sentido y el amor de la Paz fundada sobre la verdad, sobre la justicia, sobre la libertad, sobre el amor (cfr. Juan XXIII, Pacem in Terris).

Que la gran idea de la Paz tenga, especialmente para nosotros, seguidores de Cristo, su jornada solemne en el comienzo del año nuevo 1968.

Nosotros, los creyentes del Evangelio, podemos infundir en esta celebración un tesoro maravilloso de ideas originales y poderosas, como la de la hermandad intangible y universal de todos los hombres que deriva de la Paternidad de Dios única, soberana y amabilísima, y que proviene de la comunión que, in re vel in spe, nos une a todos a Cristo; y también de la vocación profética que en el Espíritu Santo llama al género humano a la unidad no sólo de conciencia sino de obras y de destinos. Nosotros podemos, como ninguno, hablar del amor al prójimo. Nosotros podemos sacar del precepto evangélico del perdón y de la misericordia gérmenes regeneradores de la sociedad. Nosotros, sobre todo, Hermanos venerabilísimos e Hijos dilectísimos, podemos tener un arma singular para la Paz: la oración, con sus maravillosas energías de tonificación moral y de impetración de trascendentes factores divinos de innovaciones espirituales y políticas, y con la posibilidad que ella ofrece a cada uno para examinarse individual y sinceramente acerca de las raíces del rencor y de la violencia que pudieran encontrarse en el corazón de cada uno.

Tratemos, por tanto, de inaugurar el año de gracia 1968 (año de la fe que se convierte en esperanza), orando por la Paz; todos, en lo posible juntos en nuestras Iglesias y en nuestras casas; es lo que por ahora os pedimos; que no falte la voz de nadie en el gran coro de la Iglesia y del mundo que invoca de Cristo, inmolado por nosotros, dona nobis pacem.

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EN NOCHEBUENA TENDRÁN LUGAR LAS FIESTAS PATRONALES DE LA IGLESIA CO-CATEDRAL DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR, EN BELÉN DE ESCOBAR (ZÁRATE-CAMPANA)

La iglesia de la Natividad del Señor, co-catedral de la diócesis de Zárate-Campana, tiene el día de sus fiestas patronales en Navidad. Este año será considerada patronal la misa de Nochebuena, para lo cual el 17 de diciembre comienza una novena de oración, reflexión y acción apostólicas, bajo el lema “La Iglesia crece cuando vive en comunidad”. Cada día de la novena está inspirado en uno de los puntos del documento de la Vta. Conferencia General del Episcopado de Latinoamérica y del Caribe, en Aparecida.

El 24 por la noche el Obispo Mons. Oscar Sarlinga celebrará la Misa de Gallo, con la concelebración del cura párroco, Pbro. Daniel Bevilacqua, y de los sacerdotes colaboradores de la jurisdicción parroquial, Pbro. Mauricio Aracena, Pbro. Nicolás Guidi, Pbro. Alfredo Antonelli, vicario parroquial, y Mons. Marcelo Monteagudo, Delegado para las misiones y Representante legal del colegio “Santa María” de Escobar. Será la ocasión en que  nuestro Obispo transmitirá a la diócesis su “mensaje de Navidad”. En tanto parroquia, la Natividad del Señor tiene una vasta y poblada jurisdicción, que incluye la atención de la parroquia de “Nuestra Señora de Itatí y San Juan de la Cruz”, con sus numerosas capillas, además de varios barrios y sectores del partido de Escobar. El templo co-catedralicio cuenta con unas bellísimas imágenes francesas del siglo XIX (en especial la del pesebre, con el Niño Jesús, María y José), así como con un valioso lienzo que representa a Nuestra Señora de los Buenos Aires, y una estatua de la misma advocación, entronizada este año 2010 en la festividad de los migrantes e itinerantes.

Cabe destacar que la ciudad de Belén de Escobar se encuentra en el partido de “Escobar” (que comprende también Garín, Ing. Maschwitz, Matheu y una parte de Maquinista Savio) y su iglesia matriz fue declarada por la Congregación de los Obispos como  “co-catedral” de la diócesis de Zárate-Campana, en el año 2008. El 9 de mayo de 2009, con ocasión de las fiestas patronales de la diócesis (Nuestra Señora de Luján) la comunidad diocesana entera fue consagrada allí al Sagrado Corazón de Jesús, por el obispo, Mons. Oscar Sarlinga, todo el clero y numerosísimos fieles laicos que acudieron a la celebración.

Según el historiador  Aldo Abel BELIERA, antes de la creación del pueblo de “Belén”, este lugar y sus inmediaciones era conocido por una posta, donde paraban para el descanso tanto pasajeros como animales que arrastraban las carretas, jinetes, o conductores de otros medios de transporte de la época que circulaban por el camino real para dirigirse a la provincia de Santa Fe. Esta posta es citada en documentos desde el año 1768 en el paraje de la “cañada de Escobar abajo”. El origen “Escobar” se remonta al año 1582, cuando Juan de Garay hace entrega de unas tierras a Alonso de Escobar, bautizando en ese acto a través de la “isla de Escobar”, todo el trayecto del arroyo, que toma el nombre Escobar o cañada de Escobar. Actualmente se la considera sociológicamente parte del Gran Buenos Aires y su población es de aproximadamente 300.000 habitantes.

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Visita de Monseñor Mario Melanio Medina a la Parroquia Inmaculada Concepción

En el marco de la Misión Continental, Mons. Oscar Sarlinga invitó a la diócesis de Zárate-Campana al Obispo responsable de la pastoral de los paraguayos en el exterior

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Respondiendo a la invitación, el prelado paraguayo visitó la parroquia de la Inmaculada Concepción de Maquinista Savio y fue recibido por la Delegación episcopal de migrantes e itinerantes

El pasado domingo 5 de Diciembre, S.E.R. monseñor Mario Melanio Medina, visitó a la comunidad paraguaya en Maquinista Savio. La  visita se da dentro del marco de los festejos por los 25 años de creación de la Parroquia Inmaculada Concepción y la 38ª Misión del EPPA (Equipo Pastoral de Paraguayos en Argentina) en Argentina.
En torno a la Misión que organiza todos los año el EPPA (Equipo de Pastoral Paraguaya en Argentina) el pasado domingo 5 de diciembre, S.E.R. Monseñor Mario Melanio Medina, Obispo de la Diócesis de San Juan Bautista y las Misiones, enviado de la Conferencia Episcopal Paraguaya, por invitación de la Delegación Diocesana de Inmigrantes e Itinerantes visitó a la comunidad paraguaya de la Parroquia Inmaculada Concepción de Maquinista Savio.
La visita comenzó con un encuentro fraterno entre el obispo y la comunidad paraguaya, en donde conversaron abarcando diferentes temas de actualidad nacional y paraguaya, analizando diferentes tipos de necesidades materiales y espirituales que vive esta comunidad en nuestro País. Las personas pudieron transmitir sus inquietudes, sus anhelos y sus esperanzas, agradeciéndole al obispo la presencia de él entre ellos, haciéndole notar la alegría que tenían por saber que la Iglesia Paraguaya acompaña a sus hijos dispersos por el mundo.
A continuación del encuentro, se celebró la Santa Misa, presidida por el prelado y concelebrada por el Pbro. Alfredo Meoniz (Delegado Diocesano de la Pastoral de Inmigrantes e Itinerantes) y el Pbro. Timoteo Ramón Estigarribia (Sacerdote misionero paraguayo, párroco de Quyquyhó y Mbuyapey, Diócesis de Carapeguá). De la misma participaron dos diáconos permanentes de origen paraguayo, Vicente Vázquez Rojas (Diacono Misionero perteneciente a la Parroquia de Juan Nepomuceno y Secretario de Pastoral Social de la Diócesis de Villarrica del Espíritu Santo) y Ricardo Irala González (Capellán del EPPA).
Durante la homilía el Prelado destacó que el objetivo de los misioneros de nacionalidad paraguaya que se encuentran visitando nuestro país hasta el domingo 12 es expresar el acompañamiento de la Iglesia Católica que peregrina en el Paraguay a sus hijos que viven lejos de la patria.
Al finalizar la Santa Misa, la comunidad paraguaya compartió un ágape entre los asistentes, en donde  no faltaron los platos típicos.

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CENTROS DE PIEDAD ECUMENICA

Fruto de la creatividad del señor obispo Monseñor Dr. Oscar Sarlinga, a partir de la experiencia de las Asociación Privada de Fieles “Amigos de Santa Brígida de Suecia”, se fueron fundando a partir del 30 de agosto de 2009. El primero fue en Pilar, la celadora es la Sra. Tarsila Stefanin de Zechin y abarca un número de orantes cotidianos según la oración propuesta al efecto cercano a los cincuenta, incluyendo un diácono permanente y su esposa. Estudian según la medida de sus capacidades y posibilidades el Directorio Ecuménico y material específico del magisterio papal sobre el ecumenismo espiritual resulta difícil congregarlos a todos para charlas pero de alguna manera están todos contactados y alguna reunión aislada a los efectos de conocerse pues la dinámica de los centros no lo exige se efectúa.

Luego, casi inmediatamente, el segundo centro “Nuestra Señora de Lourdes” de Barrio Santa Brígida en Maquinista Savio. Su celadora es la Hna. Laurentina Bussano, y tiene un número impreciso pero son al menos diez miembros fijos. La patrona del Barrio ayuda a adhesiones ya que la santa es la patrona del ecumenismo espiritual y el diàlogo interreligioso en nuestra diócesis, junto a su discípula beata M.M.Isabel Hesselblad. Fruto de ello fue la entronización de la magnifica mayólica de la santa al ingreso del barrio, Ruta 26 y San Salvador en octubre pasado. Forma parte del mismo otro diácono permanente y un candidato al diaconado permanente.

El tercer grupo, “San Ricardo Reynolds”, incluye miembros de los Barrios Villanueva y La Josefa de Campana. Su número es de 9 orantes fijos. Han tenido un retiro. Su celadora es la Sra. Mirta Lencina de Dovalle.

Por último, en Baradero, un grupo más pequeño de cinco orantes, “Santiago Apóstol”, cuya celadora es la Sra. Mariela Silva.

Se está proyectando un centro juvenil con el P. Agustín Villa, bajo el patrocinio del Beato Pier Giorgio Frassati.

Los miembros de la asociación, obviamente, rezan cotidianamente dicha oración, los miembros de la “Comunità Cenàcolo” hacen otro tanto, pero reemplazando la oración tipo, por la meditación la Pasión de Cristo según la fórmula de las Revelaciones de Santa Brígida de Suecia. Han recibido la imagen peregrina de la santa, al igual que varias parroquias de la diócesis y el Monasterio de la Visitación de Santa María.

Como detalle peculiar, el Monasterio de Santa María de la Unidad, han adaptado dichas oraciones y las rezan, pero se trata de un monasterio benedictino de mujeres en Santiago del Estero (extradiocesano).

Las compromisos de los orantes son el recitado diario de la oración propuesta, la participación de la misa prenavideña en la Basílica de Luján (lunes anterior a la Navidad) en el marco de la peregrinación de piedad ecuménica, y la participación en la misa anual de la santa (Santa Brígida de Suecia) el 23 de julio.

El Moderador de la Comisión Diocesana de Ecumenismo que preside el Señor Obispo, P. Néstor Villa mantiene contacto asiduo con los celadores(simples propagadores y quienes constatan que se cumple dicho compromiso) y se trata de interesar a los señores párrocos sobre el particular, atentos a que la piedad ecuménica y el diálogo intercultural e interreligioso, se incluye dentro de la misión de la Iglesia y forma parte de su pastoral ordinaria.

NESTOR DANIEL VILLA.

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