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ADHESIÓN GOZOSA DE NUESTRA DIÓCESIS A LA BEATIFICACIÓN DE S.S. JUAN PABLO II E INVITACIÓN A MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS QUE CELEBRARÁ EL OBISPO EN “JESÚS MISERICORDIOSO” DE GARÍN Y A LOS DISTINTOS ACTOS Y CELEBRACIONES DIOCESANOS

Esta noticia puede leerse también en: padrenuestro.net

Durante el ángelus del 17 de enero el Papa recordó la próxima beatificación de Juan Pablo II que tendrá lugar el próximo 1 de mayo. “El próximo 1 de mayo tendré la alegría de proclamar beato a mi predecesor, el Venerable Juan Pablo II. La fecha elegida será el segundo domingo de Pascua, que él mismo llamó “de la Divina Misericordia”, y en la que terminó su vida terrena”, dijo el Papa[1], como puede verse y escucharse en:
Youtube
Benedicto XVI: “La beatificación de Juan Pablo II es una alegría para quienes le conocimos”

CELEBRACIONES LITÚRGICAS Y ACTOS ORGANIZADOS EN LA DIÓCESIS DE ZÁRATE-CAMPANA CON MOTIVO DE LA BEATIFICACIÓN DE S.S. JUAN PABLO II

1. En todas las parroquias se celebrarán el día 1ro. de mayo misas en acción de gracias por la beatificación de S.S. Juan Pablo II y se dará a conocer el mensaje pastoral de Mons. Oscar Sarlinga, Obispo diocesano, a tal efecto. En la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, de Zárate, se realizarán distintos actos y celebraciones. La parroquia de la Sagrada Familia, de Los Cardales, tendrá una serie de actos que se explicitan en : http://sagradafamiliacardales.blogspot.com/.

2. ACCIÓN DE GRACIAS A LA DIVINA MISERICORDIA: el mismo día 1ro. de mayo, a las 18: en la parroquia de “Jesús Misericordioso” de Garín (populosa localidad del partido de Escobar) se invita a la feligresía diocesana a la procesión y misa subsiguiente presidida por el Sr. Obispo, en la festividad de la Divina Misericordia. En la procesión se portará una gigantografía con el retrato del beato Juan Pablo II, que será dejada en el templo después de la misa. En la misma ceremonia, Mons. Oscar Sarlinga bendecirá una estatua del beato Juan Pablo II la cual está destinada al futuro templo dedicado al mismo.


3. En la parroquia de Nuestra Señora del Pilar (Pilar-centro) se inaugurará el 1ro. de mayo un amplio salón pastoral que llevará el nombre del beato Juan Pablo II. Al mismo tiempo, en la parroquia de Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís (ciudad de Pilar) se entronizará en el templo parroquial de San Francisco de Asís un cuadro insigne con una lámina de Plata con el rostro cincelado del Papa Juan Pablo II, recibido como don a Mons. Oscar Sarlinga de parte del entonces arzobispo de Cracovia, Cardenal Macharski, y que el Obispo donó a la nueva parroquia erigida en Pilar para que quede, junto a la reliquia insigne de San Francisco de Asís (que se halla expuesta) para la veneración de los fieles.

Con ocasión de la beatificación de S.S. Juan Pablo II, queremos reafirmar nuestra alegría por la elevación a los altares de quien nos enseñó con tanta claridad y fortaleza el valor de la dignidad humana por la imagen de Dios en el hombre: “El fundamento de la dignidad humana, que cada hombre puede captar reflexionando sobre su naturaleza de ser dotado de libertad, esto es, de inteligencia, voluntad y energía afectiva, encuentra en la redención de Cristo su plena inteligibilidad. En la Carta Encíclica Redemptor hominis he escrito que: “…ese profundo estupor respecto al valor y a la dignidad del hombre se llama Evangelio, es decir, Buena Nueva. Se llama cristianismo”[2].

Y asimismo le agradecemos por todo cuánto enseñó e hizo por la evangelización, la vocación más profunda de la Iglesia. Juan Pablo II nos enseñó la Misión de Evangelizar, no sólo ad extra sino al interior de la Iglesia. Pues la Iglesia siempre ha concebido su misión como apostólica y misionera, es decir, como evangelizadora. Sin embargo, fue el Concilio Vaticano II el que permitió comprender aún mejor esta dimensión. Todo el espíritu verdadero del Concilio se encuentra resumido en la constitución dogmática sobre la Iglesia, Lumen gentium, que dice: “Cristo es la luz de los pueblos. Por ello este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea ardientemente iluminar a todos los hombres, anunciando el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16,15) con la claridad de Cristo, que resplandece sobre la faz de la Iglesia”[3].
Edificando sobre el trabajo del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI dedicó los largos y con frecuencia difíciles años de su pontificado a la tarea de evangelización. En el año 1974, queriendo comprometer a la Iglesia entera de una forma más decisiva en el empeño de extender el Evangelio, el Papa Pablo convocó la Tercera Asamblea General del Sínodo de los Obispos para reflexionar sobre la evangelización en el mundo moderno. El fruto de este encuentro fue su exhortación apostólica Evangelli nuntiandi, en la que reafirmó que “evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar”[4]. Previniendo a aquellos que dentro de la Iglesia podrían reducir esta misión a una vaga opción humanístico-sociopolítica, de liberación y desarrollo meramente horizontales, el Pontífice destacó con claridad que “no hay evangelización verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios”[5].
El Papa Juan Pablo II, pronto beato, ha continuado esta proclamación evangélica, llevándola adelante con energía. Él ha resumido su propio pontificado señalando que el Señor y Maestro de la historia y de nuestros destinos, ha querido que su pontificado sea el de un Papa peregrino de la evangelización, que anda a través de los caminos del mundo llevando a todas las gentes el mensaje de salvación. Desde 1983 el Papa Juan Pablo II vino llamando repetidamente a la Iglesia a una nueva evangelización. Ésta “no consiste, dijo, en un “nuevo evangelio””[6] ya que el mensaje tiene que ser siempre el Evangelio manifestado en Jesucristo. De otra manera, como lo hizo notar el mismo Pontífice, “no sería “evangelio”, sino mera invención humana, y no habría en él salvación”[7]
A su vez, en su encíclica sobre la validez permanente del mandato misionero de la Iglesia, Redemptoris missio, el Santo Padre declaraba: “Preveo que ha llegado el momento de dedicar todas las fuerzas eclesiales a la nueva evangelización y a la misión ad gentes. Ningún creyente en Cristo, ninguna institución de la Iglesia puede eludir este deber supremo: anunciar a Cristo a todos los pueblos”[8]. Y dejó claramente señalado en su carta apostólica Tertio millennio adveniente, que esta nueva evangelización estaba fuertemente relacionada con la preparación de la Iglesia para celebrar el Ano Jubilar en el 2000. La mayor parte de este “prolongado adviento” de preparación “pretende suscitar –dijo- una particular sensibilidad a todo lo que el Espíritu dice a la Iglesia y a las Iglesias (cf. Ap 2,7ss)”[9] y esto porque es el Espíritu Santo “también para nuestra época el agente principal de la nueva evangelización” que “construye el Reino de Dios en el curso de la historia y prepara su plena manifestación en Jesucristo, animando a los hombres en su corazón y haciendo germinar dentro de la vivencia humana las semillas de la salvación definitiva que se dará al final de los tiempos”[10], nos enseñaba.
Damos gracias al Santo Padre Benedicto XVI por la beatificación de su ilustre predecesor, y pedimos su intercesión sobre nosotros, nuestras familias, nuestra diócesis y sobre la Iglesia entera.

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[1] Benedicto XVI, Ángelus del 17 de enero de 2011, Ciudad del Vaticano.
[2] Juan Pablo II, Audiencia general, Ciudad del Vaticano, miércoles 25 de enero de 1984.
[3] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 1
[4] Pablo VI, Exh. Apost. Evangelii nuntiandi, 14.
[5] Ibid. N. 22
[6] Juan Pablo II, Discurso inaugural, Conferencia de Santo Domingo, 12/10/1992, 6.
[7] Ibid.
[8] Juan Pablo II, Enc. Redemptoris missio, 3
[9] Juan Pablo II, Carta Apost. Tertio millennio adveniente, 23
[10] Ibid. 45.

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MISA CRISMAL EN LA IGLESIA CATEDRAL DE “SANTA FLORENTINA” (CAMPANA) Y JUEVES SANTO EN LA IGLESIA CO-COCATEDRAL DE BELÉN DE ESCOBAR

DIÓCESIS DE ZÁRATE-CAMPANA (ARGENTINA)

MISA CRISMAL EN LA IGLESIA CATEDRAL DE “SANTA FLORENTINA” (CAMPANA)

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Con una iglesia catedral colmada de fieles hasta el vasto atrio, y pese al lluvioso tiempo, 80 sacerdotes de la diócesis, 7 diáconos permanentes, todos los seminaristas del Seminario “San Pedro y San Pablo”, numerosos religiosos, religiosas, y, como se ha dicho, una nutrida representación laical proveniente de las distintas parroquias, se dio cita el miércoles santo, vísperas de la Cena del Señor, a las 19.00, para celebrar la Misa Crismal, presidida por el obispo, Monseñor Oscar Sarlinga, celebración en la cual los presbíteros renovaron sus “promesas sacerdotales” y el Obispo consagró los santos óleos. Luego de hacer referencia al veloz paso del tiempo en la “historia vivida” (“parece ayer cuando celebramos la Navidad, parece ayer también cuando iniciamos el año 2011 con esperanza, y hoy estamos en plena Semana Santa, en esta Misa Crismal, podríamos decir como los latinos “tempus fugit”, quisiéramos aferrarlo a veces, pero es así como fluye, con el gobierno de la Providencia divina, y nuestra aceptación a la voluntad del Señor, nuestra contribución a co-crear “historia vivida” en conformidad con su disposición amorosa, aprovechemos el tiempo, el paso de Yahweh, el de Cristo”-dijo-)  Monseñor Oscar se refirió al significado de la “unción” de todo el pueblo de Dios, con el Sacerdocio real que ha recibido, y cómo Dios elige a algunos hombres para conferirles el Sacerdocio ministerial (distinto no sólo en grado sino esencialmente, y citó para ello la const. Lumen gentium, 10), al mismo tiempo que profundizó en el sentido y raíz bíblica del óleo o aceite, estableciendo a partir de su origen (eláion) “una relación con la misericordia, bálsamo que cura nuestras heridas” Respecto de la unción del Sacerdocio real dijo que hace que cada uno de los bautizados, “según su vocación y elección” obre en realidad, haga presente, en cierto sentido, la persona y obra de Jesucristo, y citó para ello la carta de san Pablo a los Colosenses (1,15-20). Dijo de los sacerdotes que por su especial vocación y elección el Señor los ha hecho a imagen de Cristo como lo dice el Apóstol y Evangelista Juan (Jn 101-5), “Pastor y Puerta de la Grey”, así como también destacó la “sacramentalidad” del episcopado, más que grado supremo de un “escalafón” a manera de una categorización promocional. A continuación se refirió al concepto paulino de “la nueva vida en Cristo” que ha de ser una realidad tanto para el laicado, laicos de consagración especial, religiosos, religiosas, y sacerdotes, de modo tal que busquemos “las cosas de arriba” y, cual “elegidos de Dios” (siempre empleando el lenguaje de la carta a los Colosenses) “tengamos sentimientos de compasión, humildad, mansedumbre, sobrellevándonos o soportándonos los unos a los otros, y revistiéndonos de la caridad, con una vivencia plena de las virtudes y los dones del Espíritu Santo, más que con la visión desdibujada o incluso caricatural que en nuestros ambientes se presentan a veces las virtudes”. Para esto tenemos que ser “eukharístikoi”, eucarísticos en sentido amplio y eucarísticos como enraizados en la Eucaristía, fuente y culmen; y ser agradecidos, pues es la virtud de la piedad y el don del Espíritu Santo el que nos hace ser agradecidos a Dios, en primer lugar, y a todos los que nos han hecho el bien –acotó-. Exhortó a las comunidades presentes a agradecer todo lo bueno que recibieron de sus sacerdotes, y a éstos a agradecer al Señor por el don de la vocación, así como a promover las vocaciones sacerdotales y religiosas.

La celebración de la Cena del Señor es presidida por Mons. Oscar Sarlinga en la iglesia concatedral de la Natividad del Señor, de Belén de Escobar, este jueves a las 20.00 horas.

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PARTICIPACIÓN DE NUESTRA DIÓCESIS DE ZÁRATE-CAMPANA EN EL ENCUENTRO DE LA JUNTA NACIONAL DE PASTORAL FAMILIAR 2011

Por pedido de nuestro Obispo, Mons. Oscar Sarlinga, se hicieron presentes en tanto colaboradores directos en la pastoral familiar de Campana, Sergio y Laura Pandiani, el Pbro. Hugo Lovatto, y asimismo en dicho encuentro expuso nuestra condiocesana, y miembro de la pastoral familiar diocesana la Sra. Sussel Demarco de Barriola, cuya presentación incluimos en este escrito.

La familia célula básica de la sociedad

Junto con el informe que sigue, presentado por el Lic. Sergio Pandiani, nuestro Obispo ha recordado profundizar y poner en obra nuestro Plan Pastoral diocesano, que al respecto de la pastoral familiar, en el capítulo IV (Fermento eucarístico en el mundo y promoción del laicado), en los números 3 y 4, traza orientaciones precisas al respecto:“Siendo la familia la pequeña Iglesia doméstica donde los padres, mediante la palabra y el ejemplo, transmiten los valores de la fe y las fundamentales reglas de convivencia entre los hombres, se convierte en una auténtica escuela de humanidad. Cumpliendo su vocación y misión puede educar en las virtudes el corazón de los hijos. Aun golpeada, la familia sigue siendo un ámbito de contención y apoyo ante el dolor de sus miembros.

La familia, fuente de solidaridad

“La Nueva Evangelización requiere destacar la centralidad de la familia y desplegar una pastoral familiar que sirva de ayuda en la fragilidad, a la vez que anime programas y proyectos en orden a una acción preventiva y educativa. Esto se orienta a que los esposos vuelvan a fortalecer sus lazos afectivos y existenciales, y así, recuperando la autoridad moral, transmitan a sus hijos la fe cristiana y los valores fundamentales, mediante el lenguaje y los gestos domésticos del amor y la sencillez. Para ello será necesario implementar caminos de seguimiento evangelizador a los padres que llevan sus hijos a bautizar, y afianzar las diversas formas de catequesis familiar. Ante un clima de violencia generalizado, que suele comprometer la misma estructura familiar, se habrá de velar para que siga siendo el lugar más apto donde educar en la pasión por la paz”(38).4. Acciones destacadas para una Pastoral Familiar diocesana

a. PROMOCIÓN DEL SERVICIO DEL YA EXISTENTE SECRETARIADO DIOCESANO DE PASTORAL FAMILIAR, en aras de una PASTORAL FAMILIAR ORGÁNICA. En este sentido, la propuesta es la siguiente: Fortalecer el eje Secretariado de Pastoral Familiar Un aspecto que funciona, en este sentido, es la preparación inmediata al matrimonio, esto es, los cursillos prematrimoniales (CPM), que se aconseja se realicen a nivel decanal, o por lo menos a nivel de una entera ciudad. Es una actividad que permite establecer contacto con muchas personas que se casan, algunas de las cuales pueden estar interesados en una formación posterior más profunda. El grupo de matrimonios que organice el cursillo será fermento de esta pastoral en sus respectivas parroquias. Serán importantes en este servicio pastoral las ASOCIACIONES DE FIELES Y MOVIMIENTOS QUE TENGAN POR FINALIDAD ESPECÍFICA LA PASTORAL FAMILIAR.

b. Mejora de la información, comunicación y coordinación de los servicios diocesanos. Es labor del Secretariado informar a todas las parroquias sobre aquellos elementos que puedan ayudar de forma directa o indirecta a las familias en la buena construcción de su hogar. Muchos de estos servicios se pueden prestar en el ámbito del Decanato, promoviendo así la comunión y el servicio subsidiario entre las parroquias.

c. PREPARACIÓN AL MATRIMONIO O CURSOS PREMATRIMONIALES. Directamente relacionado en el punto anterior, éste se refiere a “La preparación de novios al matrimonio”, desde las distintas modalidades propuestas por el Secretariado. Ha de contener: Formación familiar para jóvenes; Acompañamiento para casos difíciles; “Retiros” o “Convivencias familiares”; Profundización en su propia formación como agentes de pastoral; Temas sobre matrimonio y familia; sobre educación afectivo-sexual; Temas sobre reconocimiento de la fertilidad y métodos de regulación aceptados por la Iglesia.

d. CURSOS PREBAUTISMALES. Toda parroquia debiera tenerlos, pero donde no exista el equipo de laicos preparados a nivel parroquial, ha de procurarse que el nivel decanal ofrezca ese serivicio.

e. Puesta en valor de los MOVIMIENTOS Y ASOCIACIONES DE FIELES DEDICADOS A LA PASTORAL FAMILIAR. Lejos de toda división, competencia o protagonismo exclusivo, pónganse los Movimientos y asociaciones de fieles que se dedican a la pastoral familiar, al servicio de las parroquias para la implementación de los servicios pastorales antes mencionados, y ténganlos en cuenta los curas párrocos para integrar a dichas asociaciones y movimientos en su parroquia, que por ser «comunidad de comunidades» puede y debe integrarlos, en la medida de la conveniencia pastoral”.

INFORME DE LA PARTICIPACIÓN DIOCESANA EN EL ENCUENTRO NACIONAL

Durante el fin de semana pasado, 1, 2 y 3 de Abril, se desarrolló el encuentro de la Junta Nacional de Pastoral Familiar, en un espacio de comunión fraterna en el que reflexionamos sobre la atención al vínculo de amor entre varón y mujer y el cuidado y promoción de la vida humana, bajo el lema: “Cuidar en família la vida y el amor: la mejor tarea”. El encuentro se realizó en la Casa Nazaret (Carlos Calvo 3121, Buenos Aires).
Organizadas por el Secretariado nacional para la Familia, las jornadas son “un espacio anual en el que se reúnen representantes y delegados de diócesis, movimientos y organizaciones que trabajan en el acompañamiento y fortalecimiento de la realidad familiar argentina”.
En esta oportunidad, se reflexionó sobre la atención al vínculo de amor entre varón y mujer y el cuidado y promoción de la vida humana, sobre la base del documento “Aportes para la Pastoral Familiar de la Iglesia en la Argentina”.
Acompañaron el desarrollo del encuentro, los obispos Gustavo Help, de Venado Tuerto, y Oscar Ojea, coadjutor de San Isidro, además disertarán el sacerdote Carlos Avellaneda y el licenciado Alberto Berro.
Durante el año 2010 se realizaron encuentros regionales de esta pastoral específica en las regiones Buenos Aires, Centro, NEA (Nordeste Argentino), NOA (Noroeste Argentino) y Litoral, cuyas experiencias servirán para enriquecer la Junta Nacional de Pastoral Familiar 2011
Estuvieron presentes los obispos de Venado Tuerto y Bahía Blanca, una decena de sacerdotes, entre los cuales el P. Hugo Lovato, sumados a la presencia y participación con gran entusiasmo, de más de un centenar de delegados, que representaron a la pastoral familiar de las distintas diócesis del país, movimientos y asociaciones vinculados a ella.
Durante el encuentro reflexionamos distintas exposiciones, en primer término el matrimonio de María Celia y Juan Agustín Pérez Campos sobre el tema: “Dios los creó varón y mujer”, dando una visión antropológica. En la mañana del sábado también diserto el sacerdote Carlos Avellaneda sobre la “Atención al vínculo de amor de los esposos”, por la tarde la reflexión estuvo a cargo de Monseñor Oscar Ojea, obispo coadjutor de San Isidro, sobre el tema “Cuidar la vida, la mejor tarea”.
Hacia la tarde noche se compartieron los Informes de los movimientos que promocionan la vida humana: GRAVIDA, REDINFA, FUNDACION CONIN, CASA DE NAZARET, ADULTOS MAYORES (donde expuso la Sra. Sussell Demarco de Barriola, miembro del consejo pastoral diocesano).
La Celebración Eucarística fue el momento especial de la jornada. También se vivieron las experiencias de matrimonios argentinos en el mundo: sobre separados en nueva unión, en Bogotá; y consultoría familiar, en Roma.
El domingo siguió la tarea con la disertación del Lic. Alberto Berro “Como irradiar la Buena Nueva de la vida y el amor en estos tiempos de transición cultural”. Luego se realizo el Taller sobre este tema, la evaluación, conclusiones y cierre con la Celebración Eucarística.

DEFENSA DE LA VIDA (MIRADA DESDE LOS ADULTOS MAYORES)

En este año litúrgico, Benedicto XVI nos ha convocado a vivir un “año de la Vida”. Es una invitación a responder con disponibilidad el derecho inalienable de la dignidad humana.
Desde la concepción hasta su término natural, protegiendo el derecho a la vida, a la libertad, a la felicidad, sobre todo a los más necesitados. Sería una incongruencia luchar por el no-nacido y abandonarlo luego en cualquier etapa de la vida. Asegurar la educación, proveerlo de vivienda, proporcionarle trabajo, protección familiar, cuidar su salud, proporcionar jubilaciones y pensiones.

Las personas mayores, esta es mi mirada, somos llamadas a trabajar en la viña del Señor con y para los mayores, sin descuidar las relaciones intergeneracionales, sin descuidar los valores en los que fuimos formados.. Debemos llenar los ambientes de afecto, comprensión, tolerancia para así, trabajar por la unión y la paz.
Revertir la falta de atención, el abandono, la soledad, en luces que hagan brillar el amor misericordioso de Dios.
El mayor necesita que se lo escuche, que se respeten sus tiempos, que se revaloricen sus experiencias, pero se, también, que el mayor ofrece su tiempo, su oreja, su solidaridad, su paciencia, su alegría.

En algunos pueblos, la ancianidad tiene gran estima y aprecio, en otros lo es mucho menos pues se pone en primer término la utilidad y la productividad del hombre. Por esta actitud, la 3ª. O 4ta. edad es infravalorada y puede inducir a los ancianos a sentirse inútiles. Por desgracia, se llega a proponer con creciente insistencia la eutanasia –considerada provocación directa de la muerte- como solución a problemas difíciles.
Más allá de las intenciones y las circunstancias la eutanasia sigue siendo una violación a la ley divina, una ofensa a la dignidad humana.
La iglesia defiende la vida desde los albores hasta la muerte natural.

La persona mayor puede y debe ofrecer una valiosa aportación al Evangelio de la vida, gracias a la experiencia adquirida; puede y debe ser transmisora de sabiduría, testigo de esperanza y caridad.
Aunque los tiempos cambien, hay todo un pasado lleno de tradiciones, opciones profesionales, fidelidad religiosa que hacen que existan relaciones privilegiadas entre los abuelos y los nietos.

Aprovechemos el potencial humano que representan los mayores: sabiduría, experiencias, consuelo, ayuda.
Es evidente que es necesario restituir a la familia la atención primaria en el marco de la atención pastoral.

C.Vat. II menciona en Gadiun et Spes 52: “La familia, en la que distintas generaciones coinciden y se ayudan para armonizar los derechos de las personas con las exigencias de la vida social, constituye el fundamento de la sociedad”.

Busquemos caminos que respeten la vida del niño, acentuando fundamentalmente la educación sexual dirigida al amor y a la responsabilidad.
No nos acostumbremos a ver la miseria, chicos pidiendo, gente durmiendo en la calle, revolviendo basura, discapacitados maltratados, jóvenes explotados. Recuperemos la mirada, reivindiquemos nuestra condición humana basada en la bondad y la solidaridad.
La defensa de la vida está en la caridad de los mayores que trabajan o cuidan otros abuelos o a niños, voluntariamente. Caridad que significa compromiso serio, constante, transformador
La defensa de la vida se trasluce también en la profundización del amor conyugal, ennoblecido por una larga e ininterrumpida fidelidad, la disponibilidad de poner la bondad acumulada y las energías que quedan al servicio de los demás
Cuando hay amor, cuando no se busca el bien personal, sino el bien comunitario, se es capaz de transformar la realidad y esto se obtiene con el compromiso
Sobre esto, quisiera que escuchen esta historia:

A principios del año 2010, el mundo se conmovió con el terremoto que afectó Haití y los miles de víctimas que produjo. Entre estas víctimas hubo un grupo de oficiales brasileños que formaban parte de las fuerzas de paz de la ONU, entre ellos, una mujer, médica pediatra y sanitarista, coordinadora de la Pastoral del niño. Ofrendó su vida, Zilda Arns, de 75 años, dedicada a la actividad incansable de programas de acción social a favor de mujeres gestantes y niños pequeños mas desfavorecidos.
Su trabajo en la concientización de madres sobre su papel central en la educación de los hijos, visitas a las familias, recuperación de desnutridos. llena su biografía rica en premios, trabajos pastorales, su herencia es el

ejemplo de que es posible cambiar el perfil de una sociedad con acciones solidarias comunitarias o voluntarias.

La iglesia pide y espera que sepamos continuar la misión apostólica y misionera que, a nuestra edad, se convierte en original y específica como “testigos”de la tradición de la fe.

Susell Demarco de Barriola
3 de abril 2011-03-30

Bibliografía: El Papa a los mayores (Benedicto XVI – Juan Pablo II – Pablo VI)

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