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Archive for 26 mayo 2012

Misa de la Ssma. Virgen en la iglesia de San José, del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, en Belén de Escobar, y coronación de la imagen de María, Mater ter admirabilis y del Niño Jesús

El Obispo celebró la misa el sábado a las 12 en la iglesia de San José, en el predio del Movimiento de Schoenstatt, en Belén de Escobar (donde se encuentra el “Santuario”) en el décimo aniversario de la presencia de dicho movimiento en la diócesis, oportunidad ésta en la que se pidió a Mons. Oscar Sarlinga que coronara la imagen de María, Mater admirabilis, y al Niño Jesús que lleva en brazos. Se hallaba presente la Superiora regional, las responsables locales, el padre Benjamín Pereira, asesor espiritual, y concelebraron la eucaristía también los sacerdotes Daniel Bevilacqua, Agustín Arévalo y el P. Juan de Dios, dj. El Pbro. Mauricio Aracena ofició como maestro de ceremonias. Asistieron los diáconos permanentes R. Giner Santacreu (adscripto al movimiento de Schoenstatt) y Ricardo Dib.
La homilía de Mons. Oscar Sarlinga versó, en primer lugar, sobre la acción de la gracia en nuestras vidas, y en especial en las familias, en el significado de la Mater “ter admirabilis” y en el ser “irradiante” de los dones del Espíritu Santo. Mencionó después la importancia de los simbolismos, cuando adquieren un sentido espiritual, y relacionó el significado de “una corona” con la irradiación de las gracias, de las virtudes y de los dones, “a la manera como los rayos dorados o argénteos simbolizan el irradiar” dijo, luego de explicar que “rayo” viene de “radium” y de esta palabra proviene tanto “radiante” como “irradiar”. Expresó que si bien las coronas materiales no se ven ya, y además su sentido sería difícilmente comprensible, en las imágenes religiosas el pueblo cristiano capta el sentido sagrado dicho más arriba. Mencionó también el Obispo el encargo a un movimiento apostólico de “irradiar” la fe, esperanza y caridad para con los que no tienen ya razones para creer o esperar, para quienes más lo  necesitan, para los alejados y aquellos que sufren, y para todos, en particular para ayudar a vivir el don de fortaleza a las familias jóvenes, a los ancianos, a los enfermos, irradiando amor.
A continuación el Obispo hizo referencia a algunos aspectos del mensaje del Papa Benedicto XVI, y acto seguido transmitió su mensaje a la diócesis sobre las comunicaciones sociales, en consonancia con dicho mensaje del Santo Padre. Exhortó Mons. Oscar Sarlinga a ver que “comunicar la verdad es un acto de amor”, que el comunicar de verdad ha de proceder de una vida de oración, para lo cual también es necesario el “silencio”, y que la finalidad evangelizadora y de la civilización del amor y de la paz, renueva en sus fuerzas al comunicar. En ese contexto pidió que todos y cada uno de los católicos (y las personas de buena voluntad, aunque no sean católicas) se hagan comunicadoras y difusoras de la próxima colecta nacional de Caritas, en favor de los hermanos y hermanas más necesitados, que tendrá lugar en junio. Pide se comunique en las parroquias, los colegios católicos, en los grupos de jóvenes, de la catequesis, en las distintas instituciones y asociaciones de fieles.
Mons. Oscar Sarlinga ha recordado que la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales se celebra universalmente todos los años el domingo de la Solemnidad de la Ascensión del Señor, a partir del Decreto “Inter Mirifica” del Concilio Ecuménico Vaticano II, promulgado el 4 de diciembre de 1963 por el Santo Padre Pablo VI, el cual estableció, en el n. 18: “Para mayor fortalecimiento del apostolado multiforme de la Iglesia sobre los medios de comunicación social, debe celebrarse cada año en todas las diócesis del orbe, a juicio de los obispos, una jornada en la que se ilustre a los fieles sobre sus deberes en esta materia, se les invite a orar por esta causa y a aportar una limosna para este fin, que será empleada íntegramente para sostener y fomentar, según las necesidades del orbe católico, las instituciones e iniciativas promovidas por la Iglesia en este campo”.
En efecto, fue el Papa Pablo VI quien celebró la Primera Jornada Mundial, el domingo 7 de mayo de 1967. En esa oportunidad el Papa Pablo VI señaló que: “Con esta iniciativa, propuesta por el Concilio Ecuménico Vaticano II, la Iglesia, que “se siente íntimamente solidaria con el género humano y con su historia” (Constitución Pastoral sobre La Iglesia en el Mundo contemporáneo, proemio), desea llamar la atención de sus hijos y de todos los hombres de buena voluntad sobre el vasto y complejo fenómeno de los modernos instrumentos de comunicación social, tales como la prensa, el cine, la radio y la televisión, que constituyen una de las notas más características de la civilización de hoy”.

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Continuación de las festividades de la Virgen de Luján en Baradero y en barrios de la ciudad de Zárate

Barrio “Villa Massoni” en Zárate (Parroquia de Nuestra Señora de Luján)

Luego de las Fiestas patronales diocesanas (celebradas el sábado 5 de mayo por la tarde en Zárate) y las Jornadas de Pastoral en preparación a la “Misión Joven” que tendrá lugar en dicha ciudad en octubre, prosiguieron las celebraciones de la Virgen de Luján los días subsiguientes.
En Baradero la parroquia de Nuestra Señora de Luján data de 1957, cuando esa región pertenecía aún a la diócesis de San Nicolás. La feligresía parroquial es notable, participativa y fervorosa, siendo así que para las fiestas patronales siempre acude muy numerosa. Nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga concurrió el domingo 7 por la mañana y celebró la Santa Misa junto con el pastor propio de esa comunidad, Pbro. Rubén Darío y algunos sacerdotes, con la participación del Diácono adscripto Rev. Carlos Rosselló y los seminaristas diocesanos Nicolás Amendolara y Martín Gallo Los niños de catequesis concurrieron en gran número junto con sus familias. Al término de la celebración eucarística se inició una procesión por las calles de la zona parroquial, con meditaciones bíblicas y cantos.
El martes 8 por la tarde se celebró uno de los días más importantes para toda la comunidad parroquial del populoso barrio de Villa Massoni, la fiesta patronal de la Virgen de Luján. Por la tarde el cura párroco, Mons. Osvaldo Montferrand, ya fue colocando los banderines en el atrio, y días antes el pasacalle a la entrada de la parroquia, de modo tal que fue configurándose la preparación para una fiesta patronal diferente, más participativa, de la cual todos los vecinos participaron convocados por la Virgen, a pesar de ser un día martes por la tarde. Cerca de las 18:45 fue acercándose el grueso de los fieles que completó todo el templo.
A las 19 comenzó la celebración de la misa, que presidió Mons. Oscar Sarlinga, nuestro Obispo diocesano, con la concelebración del cura párroco, Mons. Osvaldo Montferrand y el sacerdote salesiano Carlos Barbero. Como no podía ser de otra manera, la entrada de la imagen de la Virgen fue emocionante, llevada en andas por chicos vestidos de paisanos. Luego la colocaron en el altar y ellos presenciaron toda la misa allí, sentados a un costado con total atención. El resto de los fieles se ubicó en los bancos, con capacidad para doscientas personas, y más del doble de esta cantidad la tuvo que presenciar de pie, dada la multitud de gente que desbordó el amplio y espacioso lugar, demostrando, una vez más, su devoción por la Virgen. Claro que no terminó todo allí, a la salida de la misa, todos los presentes fueron sorprendidos por colaboradores de la parroquia que los convidaban con gaseosa y los populares “choripanes”, de modo tal que se hizo una feliz fiesta.
En declaraciones a un diario local, dijo el cura párroco: “Normalmente los eventos y las fiestas tienen un fin utilitario de acuerdo a la sociedad utilitaria en la que vivimos. Están hechos para algo. Pero el espíritu de estas festividades fue otro, fue el de compartir, el de reunirse. Quisimos adoptar esta nueva cultura que ya no es la del interés sino la de la unión, en donde no importa qué es lo que hay para comer sino lo que se comparte”, comentó el cura párroco Osvaldo Montferrand. “Claro que tuvimos obstáculos, uno era este, el fin utilitario que muchas veces se les otorga a las cosas y, por otro lado, eso que muchos creen, que una fiesta en la iglesia es triste, seria y solemne. Por eso tomamos a la fiesta de la Virgen como una posibilidad para compartir, brindar sin interés. Entonces no fue la misa únicamente sino también la fiesta, el hecho de reunirnos y compartir”, agregó Mont-ferrand.
El obispo y los sacerdotes permanecieron en el festejo popular hasta el final, cerca de las 21.30. Mons. Montferrand dijo al diario La voz de Zárate: “El próximo 30 de mayo y hasta el 3 de junio se realizará el VII Encuentro Mundial de las Familias en Milán bajo el lema el Trabajo, la Familia y la Fiesta y es muy acertado este mensaje que dio el  obispo, porque sin trabajo no hay familia, y en la familia es en donde se comparte, en donde hay fiesta. Allí no se hace negocio, no se intenta ganar dinero sino que es para gastar todo lo que se ganó en el trabajo. La familia es para compartir, no es algo utilitario. Por este motivo se perdió el domingo como el Día del Señor, donde estaba prohibido el trabajo para estar en comunidad, festejar y compartir. Este es el espíritu que queríamos recuperar en estas fiestas patronales; y salió todo bien porque la fiesta la hicimos entre todos, todos colaboramos para que salga bien convocados por la virgen”, destacó el cura párroco de Nuestra Señora de Luján”.
Es digno de notar que a la Misa y festejos posteriores concurrió gente de distintas zonas del populoso barrio, incluso de los “asentamientos” cercanos, con integración y alegría, lo cual manifiesta una pastoral de conjunto e integrativa en la parroquia.

Véase al respecto: http://www.diariolavozdezarate.com/

La noticia puede verse también en: http://padrenuestro.net/

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La XVII Asamblea federal de Caritas en Santa Fe tuvo como participante al Obispo y el consejo de Zárate-Campana

Encuentro Nacional y Asamblea Federal de Cáritas Argentina

Bajo el lema “Vayan y den fruto y que ese fruto sea duradero”,  se realizó entre los días 28 y 29 de abril el XIII Encuentro Nacional y de la XVII Asamblea Federal de Cáritas Argentina, en la ciudad de Santa Fe.

Más de 500 representantes de la organización caritativa de la Iglesia en el país participaron del encuentro, mientras la asamblea federal reunirá a los integrantes de la Comisión Nacional, presidida por monseñor Oscar Ojea, obispo de San Isidro, y a los representantes de las sesenta y seis comisiones diocesanas que conforman Cáritas Argentina.
En representación a nuestra diócesis, participaron nuestro obispo Monseñor Oscar Sarlinga, Monseñor Ariel Perez, Marita Andreini, Juan Pineda, Carlos Alonso y Ricardo Reggio, miembros del equipo de Cáritas diocesana.

“El encuentro fue muy bueno, luego del trabajo previo con nuestras Cáritas, se pudo evaluar y fortalecer a nivel nacional, las líneas pastorales y reforzar los aspectos que aún quedan por  trabajar. En los encuentros nacionales se generan espacios de compartir fraterno y no solo conocemos la realidad de cada Cáritas de Argentina, sino también los escenarios de pobreza que aún sufren muchos niños, jóvenes, adultos y abuelos de nuestro país, cuenta Marita Andreini, directora de Cáritas diocesana.

 Estos espacios de participación e intercambio tienen lugar cada tres años y constituyen un acontecimiento importante para la vida institucional de Cáritas. Los anteriores se realizaron en Mar del Plata 2009, donde se proclamaron las líneas pastorales que continuarán guiando la labor hasta 2015. Estas son:

– Acercarnos a la realidad de las personas y de nuestro pueblo con una mirada creyente y un corazón fraterno, para que, al reconocer juntos los actuales escenarios de pobreza, seamos capaces de implicarnos cada vez más en la construcción de una sociedad más justa y solidaria y en la denuncia de lo que atenta contra la dignidad humana.

– Animar y acompañar procesos comunitarios participativos que favorezcan el cuidado y defensa de la vida y la promoción humana, a través de acciones educativas, de inclusión social, de participación ciudadana y de cuidado del medio ambiente.

– Afianzar un modo de ser y obrar que fortalezca la articulación, la cooperación y el trabajo en red con otras áreas pastorales, con otros credos, con el Estado y con otras organizaciones.

– Revitalizar la organización de Cáritas en todos sus niveles, renovando y resignificando prácticas, recuperando capacidades, fortaleciendo el trabajo en equipo, la formación integral y la capacitación permanente.

– Salir al encuentro de los jóvenes para proponerles el amor solidario como camino de crecimiento humano y cristiano, e invitarlos a participar de la pastoral de la caridad con sus dones de creatividad y entusiasmo que nos renuevan.

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